Este es el triste y excepcional relato,
De unos sueños viejos que perdí hace rato.
No recuerdo cuándo ni dónde los perdí,
Solo sé que un día ya no estaban aquí.
Mi alma está afligida y mi corazón llora,
Yo no sé qué rumbo tomará mi vida ahora.
Quisiera encontrarlos, procuro recuperarlos,
Y prometo que nunca volveré a descuidarlos.
Necesito saber en dónde se perdieron,
Si me los quitaron o sólo se cayeron,
Quizá en el autobús cuando volvía una tarde.
Tal vez me los sacó del bolso algún cobarde.
O acaso los dejé en el bolsillo del pantalón,
Y al lavarlo se diluyeron con el agua y el jabón.
Quizás eran de espuma y se desvanecieron,
O tenían alma propia, y de mi casa huyeron.
No sé exactamente hace cuanto los perdí,
Si a la hora de la cena o cuando me dormí,
Hace un día, esta tarde, o una noche de enero,
En verano, en otoño o una mañana en febrero.
Hacía mucho tiempo que no los observaba,
Trivial y neciamente yo así los descuidaba,
Casi sin darme cuenta ya los estaba olvidando,
Y de forma dolorosa mi descuido estoy pagando.
Eran ellos incontables y todos muy variados,
Los que más me gustaban eran los cuadrados,
Aunque alguna preferencia tenía por los azules,
Los más grandes y bellos yo los guardaba en tules.
Los rojos y los blancos eran pequeños y suaves,
Tenía unos agridulces y otros en forma de aves.
Todos se han marchado, ninguno está ya aquí,
Y ahora me pregunto ¿qué será de mí?
Quizás ahora tenga que volver a inventarlos,
Será mucho más fácil que intentar recobrarlos.
Prometo que esta vez los cuidaré con más ardor,
Custodiarlos muy de cerca y evitarme otro dolor.
Los pondré en una caja junto a la mesa de noche,
Los vigilaré fielmente aunque gane algún reproche.
En plegaria al Creador suplicaré con tenacidad,
Para que así muy pronto se conviertan en realidad.
De unos sueños viejos que perdí hace rato.
No recuerdo cuándo ni dónde los perdí,
Solo sé que un día ya no estaban aquí.
Mi alma está afligida y mi corazón llora,
Yo no sé qué rumbo tomará mi vida ahora.
Quisiera encontrarlos, procuro recuperarlos,
Y prometo que nunca volveré a descuidarlos.
Necesito saber en dónde se perdieron,
Si me los quitaron o sólo se cayeron,
Quizá en el autobús cuando volvía una tarde.
Tal vez me los sacó del bolso algún cobarde.
O acaso los dejé en el bolsillo del pantalón,
Y al lavarlo se diluyeron con el agua y el jabón.
Quizás eran de espuma y se desvanecieron,
O tenían alma propia, y de mi casa huyeron.
No sé exactamente hace cuanto los perdí,
Si a la hora de la cena o cuando me dormí,
Hace un día, esta tarde, o una noche de enero,
En verano, en otoño o una mañana en febrero.
Hacía mucho tiempo que no los observaba,
Trivial y neciamente yo así los descuidaba,
Casi sin darme cuenta ya los estaba olvidando,
Y de forma dolorosa mi descuido estoy pagando.
Eran ellos incontables y todos muy variados,
Los que más me gustaban eran los cuadrados,
Aunque alguna preferencia tenía por los azules,
Los más grandes y bellos yo los guardaba en tules.
Los rojos y los blancos eran pequeños y suaves,
Tenía unos agridulces y otros en forma de aves.
Todos se han marchado, ninguno está ya aquí,
Y ahora me pregunto ¿qué será de mí?
Quizás ahora tenga que volver a inventarlos,
Será mucho más fácil que intentar recobrarlos.
Prometo que esta vez los cuidaré con más ardor,
Custodiarlos muy de cerca y evitarme otro dolor.
Los pondré en una caja junto a la mesa de noche,
Los vigilaré fielmente aunque gane algún reproche.
En plegaria al Creador suplicaré con tenacidad,
Para que así muy pronto se conviertan en realidad.
Aportación de Naza

No hay comentarios:
Publicar un comentario