Nos estamos equivocando, nos equivocamos constantemente, porque hemos adoptado a la mente como el lenguaje para relacionarnos con la existencia. Y la mente es una forma de desconectarte con la existencia. Es una forma de desconectarte, no de conectarte. El pensamiento es el obstáculo. Los pensamientos son como murallas chinas a tu alrededor, estás andando a tientes entre los pensamientos. No puedes tocar la realidad, no es que la realidad esté lejos. Dios está al lado, como mucho, a la distancia de una oración. Pero si estás haciendo algo como pensar , cavilar, analizar, filosofar, interpretar, entonces te empiezas a caer más y más, y cuanto más te alejas de la realidad -porque tienes más pensamientos-, más difícil te resulta ver a través de ellos. Son como una niebla espesa. Te ciegan.
Este es uno de los principios fundamentales del tantra, que la mente pensante es la mente que se equivoca, que el pensamiento no es el lenguaje adecuado para relacionarse con la realidad. Entonces, ¿cuál es el lenguaje? El no pensar, las palabras son insignificantes en lo que respecta a la realidad. El silencio es significativo. El silencio está preñado; las palabras están muertas, hay que aprender el lenguaje del silencio.
Y entonces sucede algo así: estuviste en el vientre de tu madre aunque lo has olvidado completamente, durante nueve meses no dijiste ni una sola palabra..., pero estaban juntos, en un silencio profundo. Esa uno con la madre, no había barreras entre tu madre y tú. En ese silencio profundo, tu madre y tú, eran uno.
Cuando te vuelves silencioso, vuelve a suceder lo mismo: otra vez vuelves al vientre de la existencia, vuelves a relacionarte, pero de un modo completamente nuevo. No es exactamente nuevo porque ya lo conocías en el vientre de tu madre, pero lo habías olvidado. Esto es lo que quiero decir cuando digo que el ser humano ha olvidado el lenguaje para relacionarse. Esta es la manera como te relacionabas cuando estabas en el vientre de tu madre; tu madre recibía todas las vibraciones y tú recibías todas las vibraciones de tu madre. Era un entendimiento sencillo; entre tu madre y tú no había malentendidos. Los malentendidos surgen cuando surge el pensamiento.
Osho

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