El pequeño perro subió las escaleras y cuando se encontró arriba se topó con una puerta semiabierta, muy despacio entró dentro a ver qué había.
Se sorprendió al ver allí dentro a 1000 perritos más observándole atentamente, igual que él hacía con ellos. El pequeño perrito levantó las orejas y empezó a mover la cola, los otros perros hicieron lo mismo.
A continuación sonrió y alegremente, le ladró a uno de ellos, nuestro pequeño se volvió a sorprender al ver que los demás también le ladraban alegremente.
Cuando salió de aquella habitación pensó: “¡qué lugar tan agradable, voy a venir a menudo!”
Un tiempo después, otro perrito callejero descubrió la casa, al igual que nuestro anterior amigo, subió las escaleras y se encontró con el mismo cuarto. Pero hubo una diferencia: este perrito se sintió amenazado al ver que los otros perros lo estaban mirando de manera agresiva.
Empezó a gruñir y vio como los demás hacían lo mismo. Entonces salió del cuarto y pensó: “¡qué lugar tan horrible, no volveré jamás aquí!”
En la fachada de la casa había un viejo cartel que decía:
La casa de los mil espejos
Todos los rostros del mundo son espejos, decide cuál llevarás por dentro y será el que mostrarás. El reflejo de tus acciones y gestos es lo que proyectas ante los demás.
“Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón”
Vanessa Arjona


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