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jueves, 21 de mayo de 2015

Biografía de Alberto Durero

Pintor alemán

Nació el 21 de mayo de 1471 en Nuremberg (Alemania).

Hijo de Albretch Atjós, de origen húngaro, orfebre, quien le dio las primeras clases.

Su notable capacidad con el buril y la gubia, junto con su atenta observación de la naturaleza y su pasión por el grabado, le hicieron merecedor del éxito y de la admiración de sus contemporáneos.

Dignas de mención son algunas de sus magníficas estampas como El caballero, la Muerte y el Diablo (1513), así como sus numerosas series de estampas religiosas. Con 15 años fue aprendiz del pintor y grabador Michael Wolgemut. Entre 1488 y 1493, el taller de Wolgemut se dedicó a la considerable tarea de realizar numerosas xilografías para ilustrar la Crónica de Nuremberg(1493) de Hartmann Schedel. En 1490 realiza un viaje de estudios y en 1492 llegó a Colmar, donde intentó entrar en el taller del pintor y grabador alemán Martin Schongauer pero éste había fallecido en 1491, por lo que decidió ir al centro de publicaciones de Basilea, en Suiza, para buscar trabajo.

En Estrasburgo realizó ilustraciones para varias publicaciones, entre las que se encuentra Das Narrenschiff de Sebastian Brant en 1494 (traducida en 1507 como La nave de los locos). Realizó una serie de autorretratos, como (1484, Albertina, Viena) que hizo a la edad de 13 años, otro en 1491 (Colecciones de la Universidad, Erlangen, Alemania), y además en el que aparece como un joven seguro de sí mismo (1493, Louvre, París) en los que se aprecia el trazado del dibujo y una observación del detalle. Estudio el cuerpo humano de una manera exhaustiva, en una constante preocupación por las proporciones. Sobre el tema, el propio artista escribiría varios tratados. No obstante su pintura esta fuertemente influenciada por la corriente flamenca y, a veces, por la italiana.

En el año 1494, contrajo matrimonio con con Agnes Frey y partió a Italia, donde realizó acuarelas de paisajes de las que cabe destacar una vista del castillo de Trento (National Gallery, Londres). Entre 1495 y 1505, produjo un gran número de obras que le ayudaron a asentar su fama. De éstas destaca la serie de ilustraciones para grabar en madera de El Apocalipsis (1498), los grabados deLa gran fortuna (1501-1502) y La caída del hombre (1504). En Venecia se encontró con Giovanni Bellini y recibió un encargo de la Fundación de Comerciantes Alemanes: el retablo de La fiesta del Rosario (1506, Museo Nacional, Praga). En 1507 regresó a Nuremberg donde comenzó un segundo periodo de una ingente producción artística con obras como el retablo para la iglesia de los dominicos de Frankfurt (1508-1509, destruido en un incendio en 1729), la tabla de laAdoración de la Trinidad (1508-1511, Kunsthistorische Museum, Viena), Eva (1507, Museo del Prado, Madrid); retratos; y numerosos grabados, entre los que se encuentran dos ediciones de laPasión, los grabados en madera para el Arco del triunfo encargo del emperador del Sacro Imperio Romano Maximiliano I, y una serie de grabados como El caballero, la Muerte y el Diablo (1513), San Jerónimo (1514) y La melancolía (1514). Desde aproximadamente 1507 hasta su muerte, tomó notas y realizó dibujos para su tratado más conocido, Vier Bücher von menschlicher Proportion (Cuatro libros sobre las proporciones humanas, publicado póstumamente en 1528).

Alberto Durero falleció en Nuremberg el 6 de abril de 1528. Fue enterrado en el cementerio de San Juan.


Obras seleccionadas

Autorretrato a punta de plata (1484)
Cementerio del San Juan (1489)
Retrato de Albrecht Dürer el viejo (1490-1497) Autorretrato (1493)
El Cangrejo (1495)
Retablo de Wittenberg (1496-1497)
La Virgen adorando al Niño o Virgen en adoración delante del Niño (1496-1497)
Retrato de Federico el Sabio (1496)
Grabados: Apocalipsis (1498)
Madonna Haller (1498)
Autorretrato (1498)
Retrato de Oswolt Krel (1499)
Autorretrato o Autorretrato «cristológico» (1500)
La lamentación de Cristo o Lamentación sobre Cristo muerto (1500)
Retablo Paumgartner (1502-1504)
la Gran mata de hierba (1503)
Adoración de los Magos o La adoración de los Magos (1504)
Retrato de una joven veneciana (1505)
Fiesta del Rosario (1506)
Virgen del canario (1506)
Jesús entre los doctores (1506)
Adán y Eva (1507)
El martirio de los diez mil cristianos (1507-1508)
Adoración de la Trinidad (1511)
la Corneja azul (1512)
Grabados: El caballero, la Muerte y el Diablo y La melancolía (1513-1514)
Retrato de Maximiliano de Habsburgo o Maximiliano I (1519)
Santa Ana, la Virgen y el Niño (1519)
Retrato de desconocido (1524)
El diluvio (acuarela, 1525)
Cuatro apóstoles (1526)
Retrato de Jerónimo Holzchuher (1526)
Retrato de Jacob Muffel (1526)

Fuente: Busca Biografías


miércoles, 21 de mayo de 2014

Biografía de Alberto Durero

(Albrecht Dürer; Nuremberg, actual Alemania, 1471-id., 1528) Pintor y grabador alemán. Fue sin duda la figura más importante del Renacimiento en Europa septentrional, donde ejerció una enorme influencia como transmisor de las ideas y el estilo renacentistas, a través de sus grabados. Se formó en una escuela latina y recibió conocimientos sobre pintura y grabado a través de su padre, orfebre, y de Michael Wolgemut, el pintor más destacado de su ciudad natal.


Como era habitual en la época, al concluir sus estudios realizó un viaje, que lo llevó a diversas ciudades de Alemania y a Venecia (1494), ciudad a la que regresaría entre 1505 y 1507 y en la cual recibiría las influencias de Mantegna y Giovanni Bellini, además de asimilar los principios del humanismo. Previamente había contraído matrimonio y abierto un taller en su Nuremberg natal, donde se dedicó a la pintura (Retablo Paumgärtner) y sobre todo al grabado.

A esta época pertenecen las series de grabados El Apocalipsis, La Gran Pasión y la Vida de la Virgen, convencionales en cuanto a temática pero revolucionarios por lo que se refiere a su concepción y su complejidad técnica. Las figuras, plenas de expresividad, son esculturales y están definidas por una multitud de detalles. La minuciosidad es precisamente uno de los rasgos destacados del estilo de Durero, carácter que es probable que heredara del oficio paterno.

Después de su segunda estancia en Italia, pintó algunas obras de grandes dimensiones como El martirio de los diez mil, en las que incorporó la riqueza del colorismo veneciano en composiciones de gran dinamismo y repletas de figuras. También por entonces pintó las figuras de tamaño natural de Adán y Eva, pieza clave de su creación artística.

Adán y Eva (1507), de Durero
Tal era su fama que fue nombrado pintor de corte del emperador Maximiliano I (1512); también Carlos I lo reclamó. De Maximiliano realizó retratos de carácter, animados por la riqueza y variedad de las texturas, que rivalizan en perfección con los Autorretratos, quizá lo más conocido de su obra pictórica. Alberto Durero gustó de retratarse a sí mismo desde la temprana edad de trece años y mantuvo siempre esta costumbre, reflejo del nuevo interés renacentista por el hombre, y en especial el artista.

Sin embargo, son los grabados las realizaciones en que dio una muestra más cabal de su genio; destacan los de 1513-1514, sobre temas imaginativos y que permiten varios niveles interpretativos: El caballero, la muerte y el diablo, San Jerónimo en su estudio y la triste Melancolía I, su obra cumbre como grabador, que constituye una compleja alegoría sobre las dificultades con que tropieza el artista en la realización de su obra creativa.

Durante los últimos años de su vida, Durero se centró en la ejecución de un retablo para su ciudad natal:Los cuatro apóstoles. Esta obra, de grandes dimensiones e intenso colorido, refleja el trabajo de toda una vida, en particular los numerosos estudios que había hecho sobre las proporciones y la monumentalidad de la figura humana.

Se recuerdan también como obras de un maestro algunos de sus dibujos de plantas y animales, así como las acuarelas pintadas por puro placer a partir de paisajes que había contemplado durante sus viajes, y los dibujos de gentes y lugares de los Países Bajos, que constituyen un testimonio histórico inapreciable. Erasmo de Rotterdam le dedicó la mejor alabanza que un humanista podía hacer de un pintor, al definirlo como el «Apeles de las líneas negras».

Fuente: