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sábado, 1 de marzo de 2014

Ser fuerte

Ser fuerte es amar a alguien en silencio.
Ser fuerte es irradiar felicidad cuando se es infeliz.
Ser fuerte es intentar perdonar a alguien a quien nos cuesta perdonar.
Ser fuerte es esperar cuando no se cree en el retorno.
Ser fuerte es mantenerse en calma en momentos de desesperación
Ser fuerte es demostrar alegría cuando no se siente.
Ser fuerte es sonreír cuando se desea llorar.
Ser fuerte es hacer a alguien feliz cuando se tiene el corazón hecho pedazos.
Ser fuerte es callar cuando lo ideal sería gritar a todos su angustia.
Ser fuerte es consolar cuando se precisa de consuelo.
Ser fuerte es elogiar cuando se desea maldecir.
Ser fuerte es tener fe en aquello que no se cree.

Por eso, por más difícil que tu vida pueda parecer:
¡Ámala y sé Fuerte!

sábado, 4 de enero de 2014

Qué hacer cuando estamos heridos

Cuando estamos heridos, es frecuente que cerremos nuestro Espíritu. El duelo tal vez también forme parte de ello y a veces tenemos que penar esa herida para poder soltarla. Hay una forma muy simple de abrirte: cuando sientas esa herida o dolor, haz que alguien quien te ame, te toque. Cuando recuerdes cualquiera de esos momentos dolorosos, puedes estirarte hasta tu esposo y tomar su mano por un momento, permitiendo que eso abra tu Espíritu. Sabrás que se ha abierto porque empiezas a sentirte calidez y plena. Tal vez aparezcan la tristeza y las lágrimas y eso podría continuar durante algún tiempo hasta que se haya despejado de ti. Es casi como un cáncer que se despoja. Después de que hayas despejado dicha experiencia, puedes pedirle a Dios que coloque Luz en todos los aspectos de ti donde la herida y el dolor se han liberado. Eventualmente el dolor se irá y solo habrá Luz.

- John-Roger De: Cumplir con Tu Promesa Espiritual

jueves, 31 de enero de 2013

El cuerpo habla

EL CUERPO GRITA LO QUE LA BOCA CALLA

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Bach.

Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando te cansas de "vivir".

¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.

El camino a la felicidad no es recto:
Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES,
existen semáforos llamados AMIGOS,
luces de precaución llamadas FAMILIA,
y todo se logra si tienes:
Una llanta de repuesto llamada DECISION,
un potente motor llamado AMOR,
un buen seguro llamado FE,
abundante combustible llamado PACIENCIA,
pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS


lunes, 28 de enero de 2013

Perdón-arte

El perdón es una expresión de amor.
El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.

Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.
El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento. No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.

No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos.

No implica eso para nada, el perdón es UNICAMENTE PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probable es que esta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.

El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.
Te tiene encadenado.

El perdón se debe de realizar "sin expectativas" sin esperar que nada suceda. Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento. Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.

Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.

No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado. Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos. Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.

La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptamos que somos APRENDICES!

Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.

Perdona para que puedas ser perdonado.

Recuerda que con la vara que mides, serás medido.

Te perdono, te perdono por todo, te perdono porque quiero, porque lo necesito, porque lo deseo, te perdono porque quiero.

martes, 22 de enero de 2013

Siempre Estarás

Estas palabras me las dijo, hace un tiempo, alguien muy especial para mí, y quisiera compartirlas con ustedes, ya que siempre me acompañan y las recuerdo en aquellos momentos de la vida que suelen ser más difíciles de transitar.

“No te olvides del amor, no te olvides del alma, no te olvides de tu ser. Recuerda para qué existimos, para qué vinimos. Abre tu corazón y déjalo sentir, guíate por el amor, despierta…

Cuando abras los ojos, verás el universo, verás la belleza, verás la grandeza, la inmensidad. Y empezarás a entender el infinito, empezarás a comprender la eternidad de la vida. Y así los miedos se irán, porque verás que nada se termina, que lo importante nunca muere, que el amor y el alma siempre están con nosotros. Entenderás que cada vida es un reencuentro, y cada reencuentro es un aprendizaje, es ir de la mano amando cada vez más y más. Es entender que aunque no me puedas ver, siempre estamos juntos, siempre nos ayudamos y acompañamos.

Por eso, cuando estés inmersa en este mundo y no puedas salir, sientas soledad, sientas vacío, sientas tristeza, te sientas perdida. Llámame con tu pensamiento, búscame en el infinito y yo vendré. A tu lado siempre estaré, en tus sueños hablaré y mi amor te daré. Iluminaré tu camino con la luz del cielo, mis brazos siempre te sostendrán y mis besos tendrás. No importa el momento, no importa el lugar, siempre me tendrás. Mi corazón es tuyo, mi alma y amor te doy, para que juntos podamos crecer.

No te olvides de lo importante, no te olvides que te amo, no te olvides que siempre estaré, por toda la eternidad.”

Por Mariela Oppici