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domingo, 25 de noviembre de 2012

Día Contra la Violencia hacia las Mujeres


Día Contra la Violencia hacia las Mujeres
¿Cuando se decide que sean los 25 de noviembre?
Fuente: Día Internacional

Por acuerdo de las participantes del Encuentro Feminista Latioamericano y del Caribe, en el año 1981, y a propuesta de la delegación dominicana se fija el día 25 de noviembre como día internacional contra la violencia hacía las mujeres.

¿Porque esa fecha?
En homenaje a las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, luchadoras sociales que en 1960 fueron asesinadas por orden de Leonidas Trujillo, dictador de República Dominicana.


¿Qué pasó el 25 de noviembre de 1960?

Minerva y María Teresa fueron a visitar a sus esposos a la cárcel, en compañía de su hermana Patria. Fueron interceptadas en un lugar solitario del camino por agentes del Servicio Militar de Inteligencia. Conducidas a un cañaveral próximo, fueron objeto de las más crueles torturas, antes de ser víctimas de lo que se ha considerado el crimen más horripilante de la historia dominicana. Cubiertas de sangre, destrozadas a golpes, estranguladas, fueron puestas nuevamente en el vehículo en el que viajaban y arrojadas a un precipicio, con la finalidad de simular un accidente. El asesinato de las hermanas Mirabal produjo un gran sentimiento de dolor en todo el país, pero sirvió para fortalecer el espíritu patriótico de un pueblo deseoso de establecer un gobierno democrático que garantizase el respeto a la dignidad humana.

La memoria de estas valientes hermanas, mártires que arriesgaron sus vidas y las dieron, efectivamente por la causa de la mujer nos llena de esperanza y nos da fuerza para seguir luchando por una sociedad igualitaria en la que mujeres y hombres podamos vivir en fraternidad humana. (Extraído de Las Dignas)



Fuente:
Los muertevideanos

domingo, 1 de julio de 2012

Violencia de género

Lamentablemente, la violencia de género sigue siendo hoy en día una de las problemáticas más desconcertantes de nuestra sociedad. Los datos sobre la frecuencia de los actos de violencia contra las mujeres continúan alarmándonos y nos exigen, como individuos y como comunidad, un esfuerzo e interés en pro de su erradicación.

Son varios los países que, en este sentido, han elaborado e implementado leyes con el objetivo de facilitar la gestión policial y judicial de esta problemática. Sin embargo, aunque esto ha resultado de gran ayuda, la complejidad de la cuestión exige que estas acciones sean complementadas con otras procedentes desde distintos ámbitos comunitarios como la sanidad, la educación y los servios sociales.

Como ocurre con todo lo demás, el primer paso para detectar y poder lograr cambios en esta situación es intentar comprender en qué consiste y cuáles son sus mecanismos de funcionamiento.

Según la declaración de las Naciones Unidas de diciembre de 1993, entendemos la violencia de género como “cualquier acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que causa o puede causar un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, así como las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada”.

Dentro de la violencia de género diferenciamos varios sub-tipos de violencia cuya definición puede ayudarnos a comprender en mayor profundidad a qué nos estamos refiriendo:

Violencia emocional: este tipo de violencia tiene como objetivo conseguir el sometimiento psicológico de la mujer. Cuando ésta entra en escena, la mujer recibe a menudo insultos, humillaciones y desvalorizaciones (críticas constantes a su manera de ser o actuar, por ejemplo). Es también muy habitual que el agresor intente que la mujer se sienta culpable aunque no haya hecho nada malo, y que muestre una gran desconfianza hacia ella principalmente en forma de celos. Cuando estos mensajes negativos se repiten en el tiempo, ésta puede llegar a ver muy mermada su autoestima y su seguridad en sí misma, de manera que llegue a sentirse como si realmente no valiera como persona.

Violencia física: consiste en intentar controlar a la mujer mediante la fuerza física usando las manos, objetos o armas. Existen otras variantes de este tipo de violencia que pueden resultar más difíciles de identificar, como por ejemplo el conducir de forma temeraria con la mujer dentro del coche, negarle ayuda (cuidados, atención médica, alimentos) en caso de necesidad o dejarla encerrada dentro o fuera de casa.

Violencia sexual: bajo este tipo de violencia la mujer es coaccionada física o psicológicamente (mediante amenazas, chantaje o generando sentimientos de culpa, por ejemplo) para tener relaciones sexuales que no desea. En algunos casos las mujeres pueden llegar a ser forzadas a mantener relaciones estando enfermas, en un proceso de recuperación quirúrgica, embarazadas o en el posparto. También se considera violencia sexual el obligar a la mujer a hacer intercambios de parejas, tener sexo con animales o a usar pornografía o juguetes sexuales. La grabación no consentida de momentos íntimos y/o su posterior difusión es otro ejemplo de este tipo de violencia.

Violencia económica: su objetivo es coartar la libertad de la mujer impidiendo su autonomía económica. Suele producirse limitando el acceso de ésta a las cuentas bancarias, obstaculizando su desarrollo laboral, apropiándose de sus bienes patrimoniales o explotándola laboralmente.

Violencia social y de control: con el objetivo de que la mujer quede aislada y sin apoyo, el agresor le impide ver o hablar con su familia y amigos. Este impedimento se puede dar de forma explícita en forma de prohibición o mediante el uso de amenazas, o de manera más sutil, enviando mensajes a la mujer para que desconfíe o se sienta traicionada por las personas que la rodean y decida alejarse progresivamente de ellas. Este tipo de acciones suelen ir acompañadas de otras conductas de control como la invasión de la privacidad de la mujer (revisando por ejemplo el teléfono o el correo) o con un constante asedio para saber en todo momento dónde y con quien está. A veces, este tipo de control se puede camuflar presentándolo como actos de cuidado y preocupación de la mujer: por ejemplo no dejándola a solas con el pretexto de cuidar de ella y protegerla.

Violencia ambiental: por último, este tipo de violencia consiste en romper o estropear objetos, espacios o lastimar animales que sean importantes para la mujer. Se incluye en este tipo de violencia la amenaza, tortura o asesinato de animales domésticos, así como el robo o daño de objetos con un valor material o sentimental para la mujer (joyas, fotos, plantas, ropa, muebles...).

Lo más habitual en los casos de violencia de género es que coexistan en el tiempo varios de estos tipos de violencia, la cual cosa provoca consecuencias devastadoras para la salud física y psicológica de la mujer.

Es importante tener en cuenta que la violencia de género es un fenómeno que suele darse, sobre todo al principio, de forma sutil y mezclada con supuestas expresiones de interés, amor y arrepentimiento que hacen que la mujer llegue a sentirse muy confusa. El terror generado por las amenazas y agresiones físicas, la sensación soledad consecuente al aislamiento progresivo, la falta de autonomía económica, la falta de libertad debido al control extremo, las consecuencias emocionales de las situaciones vividas (principalmente síntomas de ansiedad, de depresión (incluidos los sentimientos de culpa y auto-desprecio), y de estrés postraumático) y la pérdida de seguridad y de autoestima hacen que las mujeres se vean inmersas en una situación de la que les resulta muy difícil escapar sin ayuda.

Es por esta razón por la que es de vital importancia la toma de consciencia por parte de todos nosotros de la necesidad de trabajar en equipo para poder detectar y prestar ayuda a estas mujeres. Para lograr esto es fundamental estar atentos a los posibles casos de violencia de género que pueden haber en nuestro entorno yendo más allá de nuestros estereotipos o ideas preconcebidas (a menudo erróneos) sobre el “aspecto” que debe tener un maltratador o una víctima de violencia de género. Si tienes dudas sobre si alguien está siendo víctima de violencia de género intenta preguntarle de forma amable pero directa si necesita ayuda, si está siendo tratada con el respeto que merece y hazle saber que puede contar contigo si lo necesita.

Muy a menudo, fruto de la ignorancia de quienes las rodean, estas mujeres reciben respuestas inadecuadas por parte de su entorno cuando por fin se deciden a pedir ayuda. A menudo estas reacciones confirman sus peores temores y hacen que se vuelvan a sumir en el silencio: echarles la culpa de lo que está ocurriendo, quitarle importancia a su sufrimiento concibiendo la violencia como algo “natural” en las relaciones de pareja, pedirles que “sigan aguantando” por el bien de su matrimonio o de sus hijos, o pensar que se trata de una cuestión privada que no es de nuestra incumbencia, son algunas de las reacciones que debemos evitar.

Si como mujer te sientes identificada con algunas de las situaciones descritas, ten en cuenta que el primer paso para mejorar tu situación es compartirla con alguien. Pide ayuda a tu médico o a alguien de tu confianza o intenta contactar con algún servicio de orientación a la mujer o con los servicios sociales de tu comunidad. Si te sientes en peligro, ponte en contacto inmediatamente con la policía y explícales tu situación para que puedan orientarte. Recuerda que tu (y tus hijos, si los hay), como todos los seres humanos, mereces ser tratada con respeto y consideración, y que todo lo que se aleje de esto es una vulneración intolerable de tus derechos fundamentales. Aunque ahora te sea muy difícil de creer, los profesionales que trabajamos con mujeres víctimas de violencia de género vemos cada día como muchas de ellas salen de su difícil situación y vuelven a reencontrarse, poquito a poco, con las personas que son en realidad: mujeres con ganas de vivir y que miran el futuro con esperanza.

NO ESTÁS SOLA.

VNP

martes, 19 de junio de 2012

La violencia de género, cómo superarla

¿Qué es la violencia de género?

La violencia de género es la que se ejerce contra las mujeres, simplemente por serlo. Este tipo de ataque hacia el género femenino incluye desde los malos tratos a la pareja, como agresiones sexuales, físicas o psicológicas o violencia de género por el entorno cultural, como en el caso de la mutilación genital.


Diferencia entre violencia de género y violencia doméstica

Se suele confundir esta problemática con la violencia doméstica aunque ésta es sólo una de las agresiones contra las mujeres que se incluye en la violencia de género. Realmente la violencia doméstica consiste no sólo en la que puede ejercer en la pareja, sino también de hijos a padres o viceversa, o de nietos a abuelos, etc. O sea, cualquier tipo de agresión física o psíquica por parte de cualquier componente de una familia dentro de su propio hogar.

La Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1993 definió la violencia de género: "Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada".

Por otro lado, no toda agresión a la mujer puede considerarse violencia de género. Existen otro tipos de agresiones que se pueden sufrir no por su sexo sino por otros motivos, sean raciales, por terrorismo o simplemente la mala suerte de estar en el sitio equivocado en el momento inoportuno.

Efectos psicológicos de la violencia de género

La Dra. Lenore E. Walker, psicóloga e investigadora experta en el maltrato en la mujer, elaboró el llamado ‘Síndrome de la Mujer Maltratada’. Este se caracteriza por desarrollar la denominada "impotencia aprendida".

Causas de la impotencia aprendida

  • Sufrir maltrato constante reduce la capacidad de respuesta ante la situación y vuelve sumisa y pasiva a la mujer.
  • La capacidad de discernir las situaciones de éxito se ve mermada y pierde la esperanza en atraer resultados favorables que produzcan cambios en la situación, aunque así sea.
  • La mujer maltratada se sentirá atrapada en la situación e incapaz de salir de ella.
  • Ante todo esto se convierten en asiduas a la depresión y la ansiedad.
Como superar la violencia de género

El principal problema para superar la violencia de género es que la mujer que la sufre deje de sentirse víctima e inicie el proceso de coger las riendas de su vida.

Cuestión muy difícil cuando ya se está plenamente sumergida en "la impotencia aprendida" aun más cuando se sufre en casa. Hay que desterrar el mito de la mujer masoquista que mantiene la situación porque quiere.

Por eso es interesante empezar a detectar los indicios en su pareja antes de que la situación se escape de las manos. Menos difícil es cuando el agresor (físico o psicológico) es un jefe, compañero de trabajo, etc.

A partir de la decisión de superar la violencia de género y denunciar, en muchos países existen medios, estructuras y leyes para apoyar a la mujer que consigue dar el paso de dejar de ser víctima. Tras denunciar la situación luego es necesario empezar un tratamiento en función del daño sufrido.

Tratamiento para superar la violencia de género

El tratamiento para superar la violencia de género suele comenzar por un periodo de reflexión y la salida de la relación destructiva, que suele darse tras varios intentos (rara vez se hace a la primera)

Antes de la ayuda psicológica se valoran cuáles son las secuelas en cada mujer para trabajar los aspectos concretos de cada caso. Además, se necesita potenciar el autoestima de cada una para recobrar su seguridad como mujer y como persona digna de respeto.

Las intervenciones más frecuentes y fundamentales para su recuperación son

  • Información sobre la violencia de género, raíces y causas, mitos, etc.
  • Reducción de la activación postraumática y la ansiedad, sea crisis de pánico, agorafobia, insomnio, etc.
  • Potenciar la independencia, tanto la psicológica como la social, económica, etc. La primera modificando la ideas erróneas y limitantes sobre ellas mismas y la percepción de la realidad. La segunda con la orientación en la búsqueda de empleo.
Juan José Sánchez Ortiz
Terapeuta, escritor e investigador