martes, 30 de agosto de 2011

La responsabilidad de ser padres


El simple hecho de ser padres muchas veces nos atemoriza por la responsabilidad que implica serlo. La palabra responsabilidad significa la habilidad de responder ante una realidad, y ésta la consideramos demasiado grande y difícil, ya que siempre hemos escuchado que "nadie nos enseñó a ser padres". Esto es una falsa creencia limitante para justificar conductas nuestras o de nuestros hijos que no queremos afrontar. ¡Nuestros mejores maestros hemos sido nosotros mismos! Y no hemos caído en cuenta. A partir de haber vivido una infancia feliz o infeliz, yo sé qué es bueno para un niño, qué siente un niño, la perspectiva de un niño, qué lo puede dañar y cómo me gustaba a mí o me hubiera gustado que me trataran. Así que es a partir de mi vivencia de mi infancia, yo aprendí a ser un buen padre o una buena madre.

En Programación Neurolingüística hay un postulado que dice que en toda experiencia hay una enseñanza implícita. Aquí el problema es nuestro libre albedrío ¿cómo quiero pensar en mi infancia? ¿Retomando esta experiencia como una etapa de sufrimiento, incomprensión, carencia de amor, o de enseñanza donde yo aprendía qué es bueno para un niño y qué no lo es? Pero nuestras conductas actuales las justificamos en base a las conductas de nuestros padres, sin asumir nuestra responsabilidad. Obviamente que hay un paquete que vengo cargando y que me conforma actualmente, pero éste no es determinante. Yo tengo la capacidad de corregirlo, y esto es más fácil si lo hago desde mi experiencia como niño.

La Programación Neurolingüística nos puede facilitar que el ser padre o madre sea más agradable y menos estresante. Todos nosotros hemos sido hijos o hemos tenido a alguien que fungiera como padre o madre, así que esta etapa por muy difícil que haya sido la hemos vivido. Hemos tenido infancia y por lo tanto hemos pensado como niños, hemos actuado como niños y hemos sentido como niños.

Muchas veces este hecho se nos olvida y nos centramos en el pensamiento y la conducta de adulto para tratar de comunicarnos con nuestros hijos siguiendo, muchas veces los patrones de nuestros padres o tutores. Repitiendo, probablemente conductas que en su momento nos pudieron afectar y marcar para siempre. ¿Por qué solamente repetir la experiencia desde el papel de padre o madre? Podemos retomar y acceder a lo que sabemos, pero que muchas veces ignoramos que sabemos, a la experiencia de ser niño. Esto puede ayudarnos a generar soluciones ante el reto de ser padres.

Nuestra aventura de ser padres empieza desde el momento que sabemos que vamos a serlo. Aquí nuestra mayor responsabilidad es hacer que ese bebé se reproduzca en un ambiente sano y cálido. Para esto una buena relación entre los padres ayudará a que la química del cuerpo de madre e hijo esté en equilibrio, que no se pierda la homeostasis. Por lo tanto, los temores y fantasías negativas acerca del embarazo o parto son el veneno que puede dañar al bebé ya que generan angustia y por ende descargas de adrenalina. Una mujer que va a ser madre tiene que tener en mente que, su manejo o no manejo de emociones, es determinante para su bebé en gestación.

Más tarde, cuando el bebé ha nacido, sigue el período de crianza. Los primeros 3 años del bebé son cruciales pues el niño es 100 por ciento dependiente de su medio ambiente, el cual está conformado básicamente por sus padres o sus tutores si es el caso. ¿Cuántas veces nos desesperamos ante el llanto de un bebé o sus demandas? Al gritarle sólo empeoramos las cosas. El bebé necesita que se le atienda.

La mayoría de los padres desean tener una conexión profunda con sus hijos y para esto sirve el contacto no verbal. PNL descubrió que las personas que se llevan bien, mantienen una danza corporal entre sí. Son como si estuvieran en la misma sintonía. Esto es, básicamente, igualar respiraciones, postura corporal y el tono de voz. A un bebé que llora desconsoladamente, si lo tomamos en nuestros brazos y empatamos su corazoncito con el nuestro, tranquilizándolo a través de ir bajando nuestra respiración y hablándole en un tono suave, o cantándole algo suave, se calmará más rápido que si lo zarandeamos, le gritamos, nos alteramos o no le hacemos caso. También podemos colocar suavemente una mano sobre su estómago o espalda para dejar que ésta siga los movimientos ascendentes y descendentes de su respiración. Así le estamos respondiendo no verbalmente al bebé comunicándole que estamos con él. Esto tiene un efecto sedante.

Un bebé que empieza a hablar se pone feliz cuando alguien utiliza los mismos sonidos y postura que él. Se siente entre iguales, se siente comprendido y atendido. Los padres pueden conectarse con su hijo a partir del lenguaje corporal.
Cuando igualamos a nuestros hijos es como si estuviéramos diciendo: "Me estoy dando cuenta de ti. Te estoy respondiendo a quien eres. Por eso estoy modificando quien soy para ponerme a tu nivel y entenderte. ¿Cuánto tiempo del día le damos a nuestros bebés para jugar y estar a su nivel? Esto es el mejor alimento que les podemos proporcionar para su crecimiento.

A medida que los hijos van creciendo, empiezan a haber roces y problemas más frecuentes. Aquí es donde tenemos que retomar nuestras vivencias de la infancia sin perder el punto de vista del adulto. Para lograr esto eficazmente PNL nos proporciona una herramienta llamada Posiciones Perceptuales que en este caso puede ser de mucha utilidad.

Pongamos de ejemplo una conducta repetitiva de nuestro hijo como la desobediencia. Para esto:
- Encuentra un lugar tranquilo donde no sea molestado,
- Piensa en una ocasión que esta conducta de tu hijo se haya dado,

- PRIMERA POSICIÓN:
- Proyecta la película de esta situación desde tu propio punto de vista de padre, reviviendo la situación tal y como sucedió; en qué lugar se encuentran, cuál es la dinámica que se da, qué palabras se dicen, cómo ves a tu hijo y qué sientes al ver a tu hijo actuando de esta manera.

- RESPIRA PROFUNDO

- SEGUNDA POSICIÓN:
- Vuelve a revivir la situación, pero esta vez, desde la posición de tu hijo, métete en sus zapatos (si cambias de posición al frente de donde estaba es más fácil). Antes de pasar la película examina a tu hijo, fíjate en la postura que tiene, su respiración, sus movimientos, el tono de su voz. Ahora introdúcete en tu hijo. Tómate el tiempo necesario para lograrlo. Ahora, pasa la película y observa cómo te ve tu hijo, cómo te escucha tu hijo, qué piensa tu hijo de esta situación, qué siente él en este momento. ¿Notas algo que él necesite o desee y que no te habías dado cuenta? ¿Qué puedes aprender de tu hijo? ¿Qué notas de su conducta como padre al estar en los zapatos de tu hijo? Si te percatas que parte de tu propia conducta parece inadecuada, exagerada desde el punto de vista de tu hijo, siéntete satisfecho de haber obtenido información útil y nueva.

- RESPIRE PROFUNDO

- TERCERA POSICIÓN:
- Revive ahora esta situación como "observador", proyectando la misma película, pero esta vez en una posición neutral que te permita verte tanto a ti como padre, como a tu hijo simultáneamente, como si fuera una película ajena. Ahora, desde esta posición de análisis, qué puedes aprender, observa y escucha, qué puedes ver con más nitidez acerca de ti y de tu hijo, qué recurso como padre necesita el protagonista para que esta situación ya no se repita. ¿Tranquilidad, tolerancia, paciencia, flexibilidad, comprensión? Al darte cuenta del recurso que necesitas para que ya no se siga repitiendo esta situación, métete otra vez a la:

- PRIMERA POSICIÓN
- Desde tu posición de padre, revive otra vez esa situación pero llevando contigo el recurso que te hace falta. Respira profundo y ve qué cambios empiezan a suceder en ti y en tu hijo.

La mayoría de los padres obtienen una gran cantidad de información valiosa después de convertirse en su hijo, al pasar a la tercera posición. Puede que tengas una nueva sensación, que antes no tenías, de lo que tu hijo siente o desea.

Es conveniente realizar este ritual varias veces, pero solamente la tercera posición y la primera del final. Así se irá haciendo una nueva programación, ya que le estamos enseñando a nuestra mente otra manera de actuar ante la misma situación.

Tenemos que ser muy cuidadosos con esta clase de información y guardarla para nosotros, tratando de actuar de una manera congruente con ella y observar los resultados

Fuente: http://www.estrategiaspnl.com/

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