jueves, 2 de enero de 2020

Brújula

No se si hablarte de la aurora
o del cansancio de la vida sepia,
no se si buscarte en la lluvia tenue
o en el trinar del ave viajera de mi alma.

No se si hablarte de la entristecida
campana de mil toques,
silenciados por el elefante de piel ruda,
o del caracol que camina tras el sereno
o del viento sutil de la cascada
que devuelve el celofán de la orfandad.

No se si buscarte en el verdor detenido
de la planta que yace sin raíces
o en el silencio del ruido del tropel
de incontables pisadas transparentes.

No se si hablarte en voz baja
o a gritos opacos de sopor,
no entiendo la angustia de las calles
que oyen el silencio de mi adiós.

No se si encontrarte para amarte
o para borrar las miradas en desgaste
o para izar las banderas de la muerte
de una tarde que reposa inerte.

No si de que hablarte,
el remolino ha de llevarse las palabras
para hacerlas migajas y esparcirlas al viento
y encontrarte en la nada
en el olvido…

Mariela Lugo


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