o del cansancio de la vida sepia,
no se si buscarte en la lluvia tenue
o en el trinar del ave viajera de mi alma.
No se si hablarte de la entristecida
campana de mil toques,
silenciados por el elefante de piel ruda,
o del caracol que camina tras el sereno
o del viento sutil de la cascada
que devuelve el celofán de la orfandad.
No se si buscarte en el verdor detenido
de la planta que yace sin raíces
o en el silencio del ruido del tropel
de incontables pisadas transparentes.
No se si hablarte en voz baja
o a gritos opacos de sopor,
no entiendo la angustia de las calles
que oyen el silencio de mi adiós.
No se si encontrarte para amarte
o para borrar las miradas en desgaste
o para izar las banderas de la muerte
de una tarde que reposa inerte.
No si de que hablarte,
el remolino ha de llevarse las palabras
para hacerlas migajas y esparcirlas al viento
y encontrarte en la nada
en el olvido…
Mariela Lugo

No hay comentarios:
Publicar un comentario