porque tengo frío,
abrígame al alero
de tu pecho tibio.
Ilumina mi cielo,
mi piel y mi lecho
con tus ojos claros
reflejo de estrellas
y de vivos luceros.
Yo te haré mi dueño
acunando tus sueños
sobre el regazo mío,
en la noche más bella
que nunca has tenido.
María Elena Astorquiza V.

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