caen bajo su propio peso.
Al igual que las palabras
cada una contiene el peso
de la veracidad o insistencia
con que las digas.
Por eso,cuida más lo que dices
y busca que tus palabras encuentren
la tranquilidad de la playa
sin que lleguen como violentas olas de mar.
Solo piensa que las rocas
aún en su dureza
de apariencia inquebrantable
tarde o temprano ceden
a las olas del mar.
Que te hace pensar entonces
que una persona podría resistir
el golpe repetitivo de tus
hirientes palabras.
Deja de ser veneno
y mejor se bálsamo para sanar
ya hay demasiada maldad en el mundo.
Y mejor aún
hazlo por ti ya que si no cambias
serán tus mismas palabras
las que te hundan
en la profundidad de tu orgullo,
en la soledad de tu ego,
en la turbulencia de tu ira
y una ves ahí
nadie podrá ayudarte
pues nadie más que tú
conoces la entrada y la salida.
Mejor aprende a dar amor
ese en un árbol de abundantes frutos.
DE LETRAS Y AMOR
GusT.V.

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