martes, 14 de enero de 2020

Vagaba errante...

Vagaba errante cuando ante mis ojos vi un jardín florido. Atravesé sus caminos admirando el color de sus flores, embriagándome con la multitud de fragancias que allí se respiraban.

Quise grabar en mi retina tanta hermosura que habitaba en él. Me cobije bajo la sombra del árbol más espeso y los recuerdos se agolparon en mi cabeza, pero hoy fue diferente, sólo vinieron los bellos, aparté las sombras para dejar paso sólo a las sonrisas. No podía, no quería, que las lágrimas me impidiesen saborear lo que tenia ante mí.

Y recordé,
aquella niña que correteaba entre las verdes praderas de su tierra dibujando sonrisas en su almohada,
aquella joven que buscaba los parques de su ciudad para volver a oler a hierba recién cortada y en sus bancos ver nacer la flor de su primer amor con un beso robado,
aquella mujer que un día fue madre y quiso enseñar a sus hijos el sabor del olor a flores en primavera.

Y dibuje,
una sonrisa en mi cara con los recuerdos de esas bellas sensaciones ... infancia... olor a hierba ...besos robados ...y ...y aquellas margaritas que un día mi hijo me regalo como el más bello de los ramos ( mami este ramo de flores es para ti, no te enfades, se que no se deben de arrancar, pero quería regalártelas ... con esas palabras y su carita de felicidad, quien podía enfadarse ¿?.

Y soñé,
con volver a vivir aquellos momentos grabados en mi memoria, aunque sólo fuese por unos momentos, pero sabía que ese sueño sólo existía en mi alma, pero por una vez no me importo porque fui feliz viviéndolos ayer y recordándolos hoy.

Mi alma era feliz, mi corazón sonreía y me quede allí, agazapada hasta que la luz del sol dejo paso a las sombras de la noche.

Hoy, mi camino de vuelta, iba acompañado de sonrisas de recuerdos

Mañana, mañana quizá vuelva al mismo lugar ...

...

Maria Glez Méndez

Cuadro de Van Gogh " Jardín Florido ".


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