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martes, 23 de julio de 2013

Liberarnos de las trampas de la mente

La mente humana tiene una doble potencialidad.
En ella habita el bien y el mal, la locura y la cordura,
la compasión y la impiedad.

No es un dechado de virtudes a la hora de procesar la información.
Tal como sostenía Buda, ella es la responsable princi­pal de nuestro sufrimiento.
El conflicto es claro: no podemos destruirla ni prescindir de ella radicalmente,
pero tampoco podemos aceptar la locura y la irracionalidad sin más.

La com­plejidad de la mente no justifica resignarnos a una vida de insatisfacciones,
miedos e inseguridades.

¿Qué hacer entonces?

Conseguir que la mente se mire a sí misma,
sin tapujos ni autoengaños,
para que descubra lo ab­surdo,
lo inútil y/o lo peligroso de su manera de funcionar;
que se sorprenda de su propia estupidez.

Para cambiar, la mente debe hacer tres cosas:

(a) dejar de mentirse a sí misma (realismo),
(b) aprender a perder (humildad) y
(c) aprender a discriminar cuán­do se justifica actuar y cuándo no (sabiduría).

Realismo, humildad y sabiduría, los tres pilares de la revolución psicológica.

¿Es posible cambiar la mente?
Mi respuesta es un contun­dente sí.
Podemos revertir el proceso de irracionalidad
que comenzó hace cientos o miles de años.
Tenemos la capacidad de hacerlo.
Basta ver las “mutaciones mentales” que ocurren en un sinnúmero de personas
que han logrado sobrevivir a situaciones límites.

Tenemos el don de la razón, de la reflexión autodirigida,
de la auto observación,
de pensar sobre lo que: pensamos.
Somos capaces de darnos cuenta de los errores
y desapren­der lo que aprendimos.

Habrá ocasio­nes en las cuales pensamos mal porque nos sentimos mal
y otras en las que nos sentimos mal porque pensamos mal.
El énfasis depen­derá del caso.

Si sufres de un síndrome premenstrual,
pensarás mal porque te sientes mal
(es posible que te invada el pesimismo
o que empieces a ver a tu marido como el peor de los idiotas).
pero si padeces de un trastorno obsesivo compulsivo,
es muy probable que pensar mal hará que te sientas mal.

No se trata de negar el pensamiento,
sino de aprenderlo a usar,
de ponerlo en su lugar y potenciar sus posibilidades.

Puedes liberarte de las trampas de la mente
y crear un nuevo mundo de racionalidad,
donde la emoción esté inclui­da.
Un pensamiento razonable
y razonado que te lleve a crear un ambiente motivador
donde vivas mejor y en paz contigo mismo.

Walter Riso
Pensar bien, sentirse bien

Una mente sin control, sin gobierno, es un caballo desbocado…
Gobernar nuestra mente para que esté activa, alerta,
en un quantum energético no errático ni saltarín,
es gobernar con mano firme el timón de nuestra vida.
Una mente caprichosa y errática,
se traduce en una vida de las mismas “virtudes”.
Gobernar la mente no es sinónimo de ahogarla,
es gobernar el buen futuro
de nuestro camino de vida…

CAIA


miércoles, 17 de julio de 2013

La mente

Tu mente es un árbol dador de deseos:
pienses lo que pienses,
tarde o temprano se verá cumplido.
A veces, la brecha es tan grande
que te olvidas por completo que lo deseaste,
de modo que no puedes reconocer la fuente.
Pero si observas profundamente,
hallarás que todos tus pensamientos
te están creando a ti y a tu vida.
Crean tu infierno,
crean tu cielo.
Crean tu desgracia y tu alegría…

Osho


sábado, 25 de mayo de 2013

Las fases del camino

En un principio podemos imaginarnos equivocadamente que la práctica espiritual es un viaje lineal, que recorre un cierto paisaje hasta el lejano destino de la iluminación. Pero se describe mejor como un amplio círculo o espiral que abre nuestros corazones hasta incluir a toda la vida en un todo espiritual.

La práctica es como una montaña rusa. Cada subida suele ser seguida de una bajada. Comprenderlo nos permite cabalgar con mayor facilidad en ambas fases… Además de los ciclos de subida y bajada, hay un ciclo dentro-fuera. O sea, existen fases en las que te ves propulsado al mundo interior y todo lo que buscas es un lugar tranquilo, y luego existen épocas en las que te diriges hacia fuera y te quieres ver inmerso en el mercado. Amabas fases del ciclo forman parte de nuestra propia práctica, que de entrada consideramos una parte de nuestra vida hasta que nos demos cuenta que todo lo que hacemos forma parte de la práctica.

La naturaleza de la existencia es transformación constante. ¿Cómo hallar un modo de reconocer estos ciclos naturales de la vida en la práctica espiritual? En primer lugar, hemos de respetar estos ciclos cambiantes que nos trae la vida y aceptar la tarea interna que les acompaña. Aunque esto pueda parece evidente, nuestra sociedad ha perdido el contacto con dichos ritmos, y de distintos modos se nos enseña a ignorarlos. Los niños se ven forzados a la disciplina y una educación académica temprana, en lugar de ser libres para jugar y aprender de modo saludable. Muchos hombres de mediana edad viven una adolescencia prolongada, y muchas mujeres luchan para permanecer jóvenes a fin de eludir la madurez. La vejez se considera como una derrota a la que hay que resistirse y temer.

Cuando respetamos los ciclos naturales de la vida, descubrimos que cada una de las fases de la vida tiene su dimensión espiritual. Mucha gente tiene su primera experiencia espiritual en la infancia; la de una comunicación innata y natural con lo que es sacro. Si nuestra relación con nuestros padres es respetuosa y cariñosa, ello se convierte también en modelo y base para el respeto confianza en el resto de nuestras relaciones.

La independencia y radicalidad de nuestra adolescencia nos proporciona otra cualidad básica para la práctica: la insistencia de querer encontrar la verdad por nosotros mismos, no aceptando nada que no recoja nuestra experiencia.

La vida adulta nos trae sus propios desafíos y aperturas espirituales. Nos volvemos más atentos y responsables con respecto a nuestra familia, comunidad y nuestro mundo. A medida que maduramos, una cualidad contemplativa natural impregna nuestras vidas. Al envejecer, al haber visto muchos ciclos de nacimiento y muerte, se producen un desapego y una sabiduría que crecen en nuestro interior.

Cada fase contiene las semillas para el crecimiento espiritual. Nuestra vida espiritual madura cuando aceptamos conscientemente aquellos desafíos de la vida que son apropiados para nosotros. Por desgracia, hay personas que eluden esos retos.

Jack Kornfield
Maestro de meditación y psicólogo.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Escapar del mundo

A veces quieres acallar las voces que hablan en tu mente, voces que llegan desde recuerdos lejanos, desde posibles futuros o desde deseos no satisfechos.
Voces que hablan todo el tiempo y no te dan tregua. Quieres liberarte de ellas y buscas el silencio interior.
Pero dime, buscador:
¿Qué es el silencio interior?
Hay caminos que te pueden llevar fuera del camino. Puedes cambiar de ciudad de amigos, y de trabajo o sentir ganas de retirarte del mundo para transcurrir tu tiempo en soledad.
Crees que haciendo así lograrás acallar el ruidoso río de tus pensamientos y unirte contigo mismo en silenciosa contemplación.
Te aseguro que la contemplación resulta útil cuando interaccionas con aquello que contemplas pero contemplar sólo por el hecho de estarse quieto puede ser una pérdida de tiempo y de esfuerzo.
De todos modos las voces están allí, una idea sigue a la otra y tu interior es una procesión de pensamientos que te toman y te dejan a su antojo.
De eso es fácil deducir que no conoces tu mente sino sólo aquello que ves de tu mente cuando tu mente se calma un poco.
Dime la verdad:
¿Has podido acallar tu mente?
Si los has hecho es porque la controlas y entonces de nada te sirve su silencio ya que has logrado imponerle tu voluntad.
Conocer es el punto. ¿Conoces tu mente? Si esto es verdad no hay nada que te pueda ser enseñado: has llegado al punto que millones de personas han buscado durante siglos. Pero también es posible que tu conocimiento sea falso y solo tengas la ilusión de controlar tu mente.
Si la conocieras sabrías que conocer también es recordar, recordar que estás buscando y que ningún aprendizaje se da sólo por contemplar la vía porque aunque no pertenezcas al mundo no puedes negar que te mueves dentro del mundo.
Escucha:
Tu afirmas estar en la búsqueda de ti mismo o de la iluminación o del amor o de todas estas cosas al mismo tiempo. Pero:
Si tu familia te pide comida ¿Crees que la solución es irte de tu hogar?
Si las paredes de tu casa se caen en pedazos ¿acaso piensas que lo mejor es vivir en una gruta?
Si tu cuerpo te recuerda sus necesidades ¿imaginas que lo ideal sería no tener un cuerpo?
Buscador: debes liberarte de lo cotidiano en medio de lo cotidiano, sin alejarte de lo cotidiano.
Cuando intentas escapar sólo estas cayendo en otra trampa del camino.
De todos modos, puedes creer que tu mayor éxito sería vaciar la mente de todo pensamiento hasta que te ilumine el resplandor de lo real y liberarte así de los sufrimientos del mundo.
Cuidado: no se trata de borrar pensamientos y deseos sino de no correr tras ellos, de no ser de ellos.
Buscador: de nada sirve refugiarse en las altas montañas lejos de los hombres y la rutina: tus voces interiores, tu música privada te acompañarán a cada paso en todo lugar.
Los pensamientos que buscas acallar cruzan tu mente sin pausa y proyectan sobre ti su penumbra. No sirve reprimirlos, negarlos, afirmar que no existen. Sólo una cosa puedes hacer: observarlos, observarlos sin dejarte arrastrar por ellos.
¿Has notado cómo miran los recién nacidos?
Miran sin ver, para ellos tu rostro no significa nada no tiene ninguna importancia ven sólo un objeto que se interpone ante ellos y la luz del día.
Eso eres tú a sus ojos: una sombra.
Por lo tanto esas voces que bailan en tu mente menor son sombras de una sombra, fantasmas sin existencia real por eso puedes observarlas sin verlas, sin darles significado, sin alimentarlas con tu emotividad. Cuando te capturan dejas de ser tú y te conviertes en ellas. Es tu mirada emotiva lo que nutre esas sombras y las mantiene con vida.
Pero no debes sentirte culpable si no logras detener su flujo continuo.
Aunque lo desearas: ¿Podrías detener la carrera de la sangre por tus venas?
¿Podrías detener el crecimiento de tus uñas?
¿Podrías sujetar tu cerebro?
Debes saber que ese constante flujo de ideas es algo natural y orgánico, es la actividad de tu mente menor y de nada sirve culparte por algo que está en la naturaleza de las cosas.
En cambio sirve darse cuenta que tú no eres sólo un río de pensamientos. Tú eres algo más que eso no el pequeño ser que confunde sus sombras con la realidad, no la diminuta mente que se pierde en sus juegos mecánicos sino algo conectado con una inteligencia mayor infinitamente mayor, una idea cósmica.
Ojalá, buscador, que sepas reconocer esa unión en ti, ese contacto que te liga a la fuente de la vida.
Ojalá que aprendas a separar lo que eres de aquello que no eres y ojalá entiendas que el silencio no existe: Lo que existe es la posibilidad que tu instrumento armonice con la sinfonía del universo.

Mario Corradini

martes, 3 de julio de 2012

Encontrar la paz mental admirando un paisaje


No hay nada más relajante que salir al campo o subir un monte para encontrarte con una de esas estampas maravillosas que regala la naturaleza. Es en esos momentos cuando tu mente re relaja, parece que se expande a través de las montañas, acantilados y valles.

Inspiras profundamente por la nariz y exhalas lentamente eliminando el dioxido de carbono que contamina tu cuerpo así como esos pensamientos que tanto daño te hacen. En su lugar, el paisaje te aporta nuevas sensaciones más placenteras, cierras los ojos y la brisa acaricia tu piel.

Observas un águila o un buitre a lo lejos, nunca fui bueno para identificar aves. Le sigues con la mirada y no durarías un segundo en ponerte en su lugar, alzar el vuelo y sentirte viva/o.

Aprovecha los regalos que la naturaleza esconde. Cuando sientas que tu cuerpo y mente no funcionan bien, realiza un último esfuerzo y elige un monte al que subir. Verás como tu mente queda en paz y más fortalecida para afrontar esos miedos que te atenazan.

Fuente:

viernes, 29 de junio de 2012

Desatasca la mente

En ninguna escuela del mundo enseñan a canalizar las emociones negativas. De manera que cuando somos mayores nos encontramos con un buen puñado de reacciones aprendidas de las que no sabemos cómo desprendernos.

Veamos una posible vía para allanar el camino en 4 pasos:

1) Visualizar el problema, verlo desde lejos como si se tratara del problema de otra persona.

2) El segundo paso consiste en ponerle un nombre: se trata de tal o cual cosa, con esa u otra cualidad y su experiencia es agradable o desagradable.

3) A continuación se trata de sentir gratitud, desde lo más profundo de nuestro corazón, con todo nuestro ser. Evocamos esa emoción con una actitud de agradecimiento porque nos la ofrece la vida para aprender o entender algo que en ese momento todavía desconocemos.

De esta manera suscitamos un estado mental positivo a modo de antídoto para un aspecto negativo.

4) Finalmente, el cuarto paso consiste en tener plena confianza de que algo en nuestro interior está cambiando.

Puede que sea una parte más o menos pequeña de nuestra personalidad, pero sumamente significativa: un viaje de mil leguas empieza con un paso, como dice el Tao-Te-Ching.

Esta última parte es de extrema importancia, pues actúa a nivel subconsciente. Alguien escéptico que realice los 3 pasos previos de manera exquisita, si no cree en ello, está dinamitando todo el proceso. La confianza actúa sobre la mente subconsciente, que es la más afectada por las emociones.

Cuando alguien no tiene confianza es como si dijera: “sí-no, sí-no”, es como la duda que caracteriza también a las personas ansiosas, la eterna duda ante todas las cosas y situaciones.

Ramón Roselló para Cuerpo y Mente.

Te dejo con un vídeo que te ayudará a desatascar la mente:


Fuente:

Dormir bien

Dormir es indispensable para el ser humano. Sin ese descanso resulta difícil disfrutar de una buena salud física y mental.

Las encuestan revelan que en España cada año se duermen menos horas y se disfruta de un sueño de peor calidad. Muchos expertos coinciden en afirmar que que los trastornos del sueño constituyen el primer problema de salud en Estados Unidos.

Dormir poco disminuye la concentración, la capacidad de juicio, se siente irritabilidad y aparecen más fácilmente trastornos como la depresión y la ansiedad. El cuerpo también presenta menos resistencia a las infecciones.

Es complicado determinar cuántas horas de sueño son necesarias , ya que depende mucho de cada persona. Hay quien necesita 10 y quien con 6 se levanta tan fresco.


3 consejos cruciales para dormir bien

1) Levantarse pronto, incluso los fines de semana. Resulta crucial respetar la regularidad para mantener constantes los ritmos del cuerpo. El cerebro graba tanto el momento en el que nos acostamos como el momento en el que nos levantamos. Si lo hacemos siempre a una hora similar no se verá obligado a hacer reajustes de forma constante.

2) Aunque resulta excelente hacer ejercicio regularmente para combatir el insomnio, ya que la fatiga física favorece el descanso integral, no se recomienda realizar una fuerte actividad física a última hora de la noche. Conviene dejar al menos 2 horas entre ésta y la hora de acostarse.

3) Relajarse antes de ir a dormir. Se debe tener muy presente que el sueño necesita un espacio para surgir gradualmente. No podemos pretender llegar a casa después de haber trabajado intensamente y solo porque sea muy tarde estirarnos a dormir sin más.

Vivir de espaldas a las necesidades corporales implica tratar al organismo como si fuera un esclavo. Será fácil que entonces se defienda de las agresiones a través del insomnio, dándonos a entender que algo no funciona.

Para recuperar el descanso será necesario cambiar de hábitos. 

Àngels Marín para Cuerpo y Mente

Para acabar te dejo con un vídeo muy relajante e inspirador: