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martes, 24 de noviembre de 2015

Wadie.es Primera web de contactos que conecta a sus usuarios basándose en la carta astral

Wadie.com Primera web de contactos que conecta a sus usuarios basándose en la carta astral Ha aparecido en el segmento de las Webs de contactos o dating un nuevo portal llamado www.wadie.com . 

Esta web ofrece la conexión entre sus miembros basándose en la comparación de las respectivas cartas astrales. Sobre Wadie Aún quedan nichos de mercado, dentro del mundo del dating y webs de contactos, a la espera de su expansión. Destaca entre ellas la web www.wadie.com .

Esta nueva web de contactos, y su APP disponible en Google Play, tiene la particularidad de enlazar a los perfiles registrados según los grados de afinidad o atracción basándose en el estudio de las cartas astrales de los usuarios. Wadie se basa en la Ciencia Astrológica. La Astrología es una ciencia milenaria que no obstante cayó en desuso a partir de que la iglesia Católica condenara su práctica en 1586. 

Es muy relevante el hecho de que en civilizaciones donde no llegó la influencia de la Iglesia, aún siguen respetando y valiéndose de esta herramienta de investigación. Según su desarrollador, detrás de www.wadie.com hay un sofisticado software que calcula y analiza en segundos las posiciones planetarias de cualquier nuevo perfil en el momento de su nacimiento y las enlaza con otros perfiles cuya configuración personal sea afín, o cuyas atracciones sean bien latentes en ámbitos como la atracción sexual, la afinidad para ser amigos, la atracción como pareja, la afinidad intelectual o la compatibilidad socio-laboral. 

El registro a la web es fácil, sólo con añadir un correo electrónico y una fecha de nacimiento para detectar la carta astral pertinente es válido. Una vez creado el perfil de forma completamente gratuita, se pueden añadir fotografías, buscar gente cercana en la zona o chatear con multitud de usuarios a la vez. 

Wadie.es pone a disposición de sus usuarios una sofisticada ingeniería que calcula en milésimas de segundo su Carta Astral y la compara con otros miles de perfiles. Como resultado Wadie presenta solo a personas que realmente tengan energías similares, con caracteres recíprocos y que tengan sinergias en los 5 ámbitos más importantes para un Ser Humano: la atracción sexual, la atracción como pareja, la afinidad intelectual, la afinidad para ser grandes amigos y la compatibilidad laboral y profesional. Estos grados de compatibilidad van desde el más bajo hasta lo que en la web de www.wadie.com denominan “El Jardín Del Edén”, asegurando además que si la web te presenta a otro perfil con ese grado de atracción lo más probable es que pueda ser tu pareja de por vida.


martes, 10 de noviembre de 2015

Convención de los heridos de amor

Disposiciones generales:

A – Considerando que el dicho de que “en el amor y en la guerra todo vale” es completamente verdadero;

B – Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;

Se decreta que:

Art. 1 – todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.

Art. 2 – Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como “amor no correspondido”. En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido que de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envíos de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar algún resultado positivo a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pensamiento obsesivo que le dice “vale la pena luchar por esta persona”.

Art. 3 – En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.

Art. 4 – En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.

Art. 5 – En todas las heridas definitivas, también conocidas como “rupturas”, el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en cartomantes (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer librosrománticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo serán permitidos dos vasos de vino diarios.

Consideraciones finales
Los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.
Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: “he vivido”. Porque no vivieron.

Paulo Coelho



jueves, 5 de noviembre de 2015

Morir de amor

Para amar no hay que “morir de amor”, sufrir, desvanecerse, perder el norte, ser uno con el otro o perder la identidad: eso es intoxicación afectiva. Cuando confundimos el enamoramiento con el amor, justificamos el sufrimiento afectivo o su conmoción/arrebato/ agitación y terminamos enredados en relaciones negativas que nos amargan la vida, porque erróneamente pensamos que, “así es el amor”.

A veces, en la terapia, me encuentro con parejas tan incompatibles que me pregunto cómo diablos llegaron a estar juntos. ¿Es que acaso estaban ciegos? Y la respuesta es que, en cierto sentido, sí lo estaban. No una ceguera física, sino emocional: el sentimiento decidió por ellos y los arrastró como un río salido de cauce. El amor tiene una inercia que te puede llevar a cualquier sitio, si no intervienes y ejerces tu influencia. Morir de amor, asimismo, es morir de desamor: el rechazo, el insoportable juego de la incertidumbre y de no saber si te quieren de verdad, la espera, el imposible o el “no” que llega como un baldado de agua fría. Es humillarse, rogar, suplicar, insistir y persistir más allá de toda lógica, esperar milagros, reencarnaciones, pases mágicos y cualquier cosa que restituya a la persona amada o la intensidad de un sentimiento que languidece o que ya se nos fue de las manos.

Infinidad de personas en el mundo han quedado atrapadas en nichos emocionales a la espera de que su suerte cambie, sin ver que son ellas mismas quienes deben hacer su revolución afectiva. Cada quien reinventa el amor a su amaño y de acuerdo con sus necesidades y creencias básicas, cada quien lo construye o lo destruye, lo disfruta o lo padece. Morir de amor no es un designio inevitable, una determinación biológica, social o cósmica: puedes establecer tus reglas y negarte a sufrir inútilmente. Esa es la consigna.

Walter Riso

viernes, 5 de junio de 2015

El amor

El amor no es dependencia.

¡El amor no es compartir nuestra soledad!

El amor no es deseo, no es fijación.

Apasionarse es el exacto opuesto del amor.

Cuando el ojo está limpio, el resultado es la visión. Cuando el corazón está limpio, el resultado es el amor.

Hablamos de lo que el amor no es y llegamos a la conclusión de que no puede ser dicho lo que el amor es. No se puede decir.

Amar significa, al menos, claridad de percepción y precisión de respuesta. Ver al otro claramente como es. Eso es lo mínimo que puedo pedirle al amor.

El amor es una sensibilidad que te capacita para escuchar todos los instrumentos, precisamente porque uno despertó más hondamente esa sensibilidad.

Y la armonía se logra cuando juntos estáis disponibles y sensibilizados para escuchar las melodías.

Oír un solo instrumento de la sinfonía del amor es privarse de la armonía del concierto. Amar es escucharlos todos.

El amor no es una relación. Es un estado del ser. El amor existía antes que cualquier ser humano. Antes de que existieses, el amor ya existía.

Amar es como oír una sinfonía. Ser sensible a toda esa sinfonía significa tener un corazón sensible a todos y a todo. ¿Puedes imaginar que una persona oiga una sinfonía y sólo escuche los tambores? ¿Dar tanto valor a los tambores que los otros instrumentos queden casi apagados? Un buen músico, que ama la música, escucharía cada uno de aquellos instrumentos; él puede tener su instrumento favorito, pero los escucha a todos.

Anthony de Mello


lunes, 27 de abril de 2015

¿Qué es el amor?

Fíjate en la rosa:
¿puede acaso decir la rosa: 'Voy a ofrecer mi fragancia a las buenas personas y negársela a las malas'?

¿O puedes tú imaginar una lámpara que niegue sus rayos a un individuo perverso que trate de caminar a su luz?

Sólo podría hacerlo si dejara de ser una lámpara.

Observa cuán necesaria e indiscriminadamente ofrece el árbol su sombra a todos, buenos y malos, jóvenes y viejos, altos y bajos, hombres y animales y cualesquiera seres vivientes... incluso a quien pretende cortarlo y echarlo abajo.

Ésta es, pues, la primera cualidad del amor: su carácter indiscriminado.

Por eso se nos exhorta a que seamos como Dios,
'que hace brillar su sol sobre buenos y malos y llover sobre justos e injustos; sed, pues, buenos como vuestro Padre celestial es bueno'.

Contempla con asombro la bondad absoluta de la rosa, de la lámpara, del árbol... porque en ellos tienes una imagen de lo que sucede con el amor.

¿Cómo se obtiene esta cualidad del amor?
Todo cuanto hagas únicamente servirá para que tu amor sea forzado, artificial y, consiguientemente, falso, porque el amor no puede ser violentado ni impuesto. No hay nada que puedas hacer. Pero sí hay algo que puedes dejar de hacer.

Observa el maravilloso cambio que se produce en ti cuando dejas de ver a los demás como buenos y malos, como justos y pecadores y empiezas a verlos como inconscientes e ignorantes.

Debes renunciar a tu falsa creencia de que las personas pueden pecar conscientemente. Nadie puede pecar 'a conciencia'. En contra de lo que erróneamente pensamos, el pecado no es fruto de la malicia, sino de la ignorancia. '

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen...'
Comprender esto significa adquirir esa cualidad no discriminatoria que tanto admiramos en la rosa, en la lámpara, en el árbol...

La segunda cualidad del amor es su gratuidad.

Al igual que el árbol, la rosa o la lámpara, el amor da sin pedir nada a cambio.

¡Cómo despreciamos al hombre que se casa con una mujer, no por las cualidades que ésta pueda tener, sino por el dinero que aporta como dote...!

De semejante hombre decimos, con toda razón, que no ama a la mujer, sino el beneficio económico que ésta le procura.

Pero ¿acaso tu amor se diferencia algo del de ese hombre cuando buscas la compañía de quienes te resultan emocionalmente gratificantes y evitas la de quienes no lo son; o cuando te sientes positivamente inclinado hacia quienes te dan lo que deseas y responden a tus expectativas, mientras abrigas sentimientos negativos o mera indiferencia hacia quienes no son así?

De nuevo, sólo necesitas hacer una cosa para adquirir esa cualidad de la gratuidad que caracteriza al amor:

abrir tus ojos y mirar.

El simple hecho de mirar y descubrir tu presunto amor tal como realmente es, como un camuflaje de tu egoísmo y tu codicia, es esencial para llegar a adquirir esta segunda cualidad del amor.

La tercera cualidad del amor es su falta absoluta de auto-conciencia, su espontaneidad.

El amor disfruta de tal modo amando que no tiene la menor conciencia de sí mismo.

Es lo mismo que ocurre con la lámpara, que brilla sin pensar si beneficia o no a alguien; o con la rosa, que difunde su fragancia simplemente porque no puede hacer otra cosa, independientemente de que haya o deje de haber alguien que disfrute de ella; o con el árbol que ofrece su sombra...

La luz, la fragancia y la sombra no se producen porque haya alguien cerca, ni desaparecen cuando no hay nadie, sino que, al igual que el amor, existen con independencia de las personas.

El amor, simplemente, es, sin necesidad de un objeto.

Y esas cosas (la luz, la sombra, la fragancia) simplemente, son, independientemente de que alguien se beneficie o no de ellas.

Por tanto, no tienen conciencia de poseer mérito alguno o de hacer bien.

Anthony de Mello


viernes, 17 de abril de 2015

El amor

Entonces dijo Almitra, «Háblenos del Amor.»
Y él levantó la cabeza y miró a la gente,
y cayó un silencio en ellos. Y con gran voz dijo:
Cuando el amor te llama síguelo,
aunque sus pasos sean duros y empinados.
Y cuando sus alas te envuelvan cede,
aunque la espada escogida en sus plumas te hiera.

Y cuando él te habla cree en él,
aunque su voz te haga añicos
los sueños como el viento del norte destruye el jardín.
Porque mientras el amor te corona también te crucifica.
Aunque sirve para tu crecimiento también sirve para podarte.

Mientras sube a tus alturas más altas
y acaricia tus palos más tiernos que tiemblan en el sol,
también baja a tus raíces y las sacude mientras agarran a la tierra.

Como gavillas de maíz te recoge a sí mismo.
Te trilla para que estés desnudo.
Te tamiza para sacarte de tus vainas.
Te muele hasta que estés blanco.
Te hiñe hasta que estés flexible;

Y entonces te asigna a su fuego sagrado,
para que te vuelvas en pan sagrado
para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto el amor te hará
para que sepas los secretos de tu corazón,
y por este conocimiento
volverte en un fragmento
del corazón de la Vida.
Pero si a causa de tu miedo
sólo buscarías la paz del amor y su placer,
entonces es mejor que te cubras tu desnudez
y vayas del suelo de trillar del amor,
en el mundo sin estaciones donde reirás,
pero no toda de tu risa, y llorarás,
pero no todas de tus lágrimas.

El amor no da nada sino sí mismo
y no toma nada sino de sí mismo.
El amor no posee, tampoco es poseído;
Porque el amor basta al amor.

Cuando tienes el amor no debes decir que
«Dios está en mi corazón»
sino mejor,
«yo estoy en el corazón de Dios».

Y no pienses que puedes dirigir el rumbo del amor,
porque el amor, si te cree digno, dirige tu rumbo.

El amor no tiene ningún deseo sino realizarse.
Pero si amas y tienes que tener deseos,
que estos sean tus deseos:

Derretirse y ser como un arroyo corriente
que le canta su melodía a la noche.
Saber el dolor de demasiada ternura.
Ser herido por su propio entendimiento del amor;
Y sangrar de buena gana y alegremente.
Despertar al alba con un corazón alado
y dar las gracias por otro día de amar;
Descansar al mediodía y
meditar sobre el éxtasis del amor;
Volver a casa por la tarde con agradecimiento;
Y entonces dormir con un rezo para el amado en tu corazón
y una canción de alabanza en los labios.

Kahlil Gibran


domingo, 12 de abril de 2015

Hacer el amor es.....

Cuando pones la mano en su hombro, frente a la cama de tu hijo y le dices 'No te preocupes, te amo'.
Cuando ven salir juntos el sol, y con cada amanecer sienten renovado ese amor que nació con un 'te amo'.
Cuando tienen problemas económicos, los enfrentan juntos y aún en la adversidad le dices 'no te preocupes, te amo'.
Cuando al llegar a casa del trabajo sientes el confortable abrazo y el dulce beso de esa persona que con un 'te amo' acelera tu pulso y sientes que el corazón te late mas aprisa.
Cuando en la madrugada sienten la preocupación por el hijo que no ha llegado y en la cama sientes una voz que dice 'no te preocupes, te amo'.
Cuando van a tener un hijo y en el momento del parto sientes sus manos y su voz que te dice 'te amo'.
Cuando ven crecer juntos a sus hijos y a tu lado sientes la misma voz que hace años te enamoró con un 'te amo'.
Hacer el amor es caminar juntos en la vida, superando los obstáculos que la misma vida les pueda presentar, es crecer juntos espiritual e intelectualmente, evolucionar unidos, fortalecer los lazos en común con esos pequeños detalles que algunas veces nos parecen tontos e insignificantes, pero que sin embargo son tan importantes para evitar la rutina que es la más cruel enemiga del amor.
Cuando te sientes triste, cuando te sientes feliz, cuando te sientes deprimido, cuando te sientes enfermo, cuando te sientes sano y siempre sientes a esa persona a tu lado, diciéndole tu 'te amo' y ella respondiendo 'yo te amo más'...
en esos momentos puedes decir 'he hecho el amor'.
Hacer el amor es llegar al final de tu vida al lado de esa persona que hace años te conquistó y que te ha hecho sentir el ser más feliz y dichoso sobre la tierra. 

Anónimo


jueves, 26 de marzo de 2015

El pájaro del alma

Hondo, muy hondo, dentro del cuerpo habita el alma. Nadie la ha visto nunca pero todos saben que existe.
Y no solo saben que existe, saben también lo que hay en su interior.
Dentro del alma, en su centro, esta, de pie sobre una sola pata, un pájaro: el pájaro del alma. Él siente todo lo que nosotros sentimos.
Cuando alguien nos hiere, el pájaro del alma vaga por nuestro cuerpo, por aquí, por allá, en cualquier dirección, aquejado de fuertes dolores.
Cuando alguien nos quiere, el pájaro del alma salta, dando pequeños y alegres brincos, yendo y viniendo, adelante y atrás.
Cuando alguien nos llama por nuestro nombre. El pájaro del alma presta atención a la voz, para averiguar que clase de llamada es esa.
Cuando alguien se enoja con nosotros, el pájaro del alma se encierra en sí mismo silencioso y triste.
Y cuando alguien nos abraza, el pájaro del alma, que habita hondo, muy hondo, dentro del cuerpo, crece, crece, hasta que llena casi todo nuestro interior. A tal punto le hace bien el abrazo.
Hasta ahora no ha nacido hombre sin alma. Porque el alma se introduce en nosotros cuando nacemos, y no nos abandona ni siquiera una vez mientras vivimos.
Como el aire que el hombre respira desde su nacimiento hasta su muerte.
Seguramente quieres saber de que esta hecho el pájaro del alma.
¡Ah! Es muy sencillo: está hecho de cajones y cajones pero estos cajones no se pueden abrir así nada más.
Cada uno está cerrado por una llave muy especial.
Y es el pájaro del alma el único que puede abrir sus cajones.
¿Como? También esto es muy sencillo: con su otra pata.
El pájaro del alma está de pie sobre una sola pata; con la otra -doblada bajo el vientre a la hora del descanso- gira la llave, moviendo la manija y todo lo que hay dentro se esparce por el cuerpo.
Y como todo lo que sentimos tiene su propio cajón, el pájaro del alma tiene muchísimos cajones: un cajón para la alegría y un cajón para la tristeza, un cajón para la envidia y un cajón para la esperanza, un cajón para la decepción y un cajón para la desesperación, un cajón para la paciencia y un cajón para la impaciencia.
También hay un cajón para el odio y otro para el enojo, y otro para los mimos.
Un cajón para la pereza y un cajón para nuestro vacío, y un cajón para los secretos más ocultos (este es un cajón que casi nunca abrimos.
Y hay más cajones.
También tu puedes añadir todos los que quieras.
A veces el hombre puede elegir y señalar al pájaro... Qué llaves girar y qué cajones abrir.
Y a veces es el pájaro quien decide.
Por ejemplo: el hombre quiere callar y ordena al pájaro abrir el cajón del silencio; pero el pájaro, por su cuenta, abre el cajón de la voz, y el hombre habla y habla y habla.
Otro ejemplo: el hombre desea escuchar tranquilamente, pero el pájaro abre, en cambio, el cajón de la impaciencia: y el hombre se impacienta. Y sucede que el hombre sin desearlo siente celos; y sucede que quiere ayudar y es entonces cuando estorba.
Porque el pájaro del alma no es siempre un pájaro obediente y a veces causa penas...
De todo esto podemos entender que cada hombre es diferente por el pájaro del alma que lleva dentro.
Un pájaro abre cada mañana el cajón de la alegría; la alegría se desparrama por el cuerpo y el hombre esta dichoso.
Otro pájaro abre, en cambio, el cajón del enojo; el enojo se derrama y se apodera de todo su ser. Y mientras el pájaro no cierra el cajón, el hombre continua enojado.
Un pájaro que se siente mal, abre cajones desagradables; un pájaro que se siente bien, elige cajones agradables.
Y lo que es más importante: hay que escuchar atentamente al pájaro.
Porque sucede que el pájaro del alma nos llama, y nosotros no lo oímos.
¡Que lastima!
Él quiere hablarnos de nosotros mismos, quiere platicarnos de los sentimientos que encierra en sus cajones.
Hay quien lo escucha a menudo.
Hay quien rara vez lo escucha.
Y quien lo escucha solo una vez.
Por eso es conveniente ya tarde, en la noche, cuando todo esta en silencio, escuchar al pájaro del alma que habita en nuestro interior, hondo, muy hondo, dentro del cuerpo.

Desconozco a su autor

lunes, 23 de marzo de 2015

El pan tostado

Después de un largo y duro día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá.

Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba.
Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.

No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo.

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados.

Nunca voy a olvidar lo que le dijo: "Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados."

Más tarde esa noche, fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados.

Él me abrazó y me dijo estas reflexiones:"tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además - un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie".

La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta.

Aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera.

Un pan tostado quemado no debe romper un corazón.

La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier buena relación.

Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en éste momento, están librando algún tipo de batalla.

Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario.

El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, y abundante combustible llamado PACIENCIA.

Desconozco a su autor

sábado, 28 de febrero de 2015

¿A quién pertenecemos?

Un niño viajaba en un autobús por el centro de la ciudad y allí estaba, sentado, arrimándose muy cerca de una señora de traje gris.

Naturalmente, todos pensaban que el niño era suyo. No es de extrañar, por lo tanto, que cuando él refregó sus zapatos sucios en el vestido de la mujer que se sentaba del otro lado, ésta le dijo a la señora de traje gris:

- Perdóneme, pero ¿podría hacer que su hijo saque los pies del asiento? Sus zapatos me están ensuciando el vestido.

La mujer de gris se sonrojó. Luego dio un pequeño empujón al niño, y dijo:

- Este chico no es mío, nunca antes lo había visto.

El niño se retorció, incómodo. Era un niño tan chico. Sus pies colgaban del asiento. Bajó sus ojos y trató desesperadamente de contener un sollozo.

- Siento mucho haberle ensuciado su vestido - dijo a la mujer-, no quise hacerlo.

- Oh, está bien- respondió ella algo perpleja. Luego, viendo que los ojos del niño seguían fijos en ella, agregó:

- ¿Estás yendo a algún lugar solo?

- Sí -replicó el niño-, yo siempre voy solo. No hay nadie que vaya
conmigo. Yo no tengo ningún papá ni mamá. Los dos se murieron. Yo vivo con la tía Clara, pero ella dice que la tía María debería ayudar cuidándome un poco. Por eso, cuando se cansa de mí y quiere irse a algún lado, me manda para que me quede con la tía María.

- Oh -dijo la mujer- ¿vas a casa de tu tía María ahora?

- Sí -continuó el chico, pero a veces la tía María no está en casa.

Espero que esté hoy, porque parece que va llover y no quiero quedarme en la calle cuando llueva.

La señora sintió un nudo en su garganta, y dijo:

- Tú eres muy pequeño para que te estén pasando de una casa a otra así.

- Oh, a mí no me importa -dijo el niño-. Yo nunca me pierdo. Pero, a
veces, me siento muy solo. Por eso cuando veo a alguien a quien me gustaría pertenecer, me siento muy cerca, y me arrimo y hago de cuenta que pertenezco a esa persona. Yo estaba jugando a que era de esta otra señora, cuando le ensucié a usted el vestido. No me di cuenta de lo que hacía con los pies.

La señora puso sus brazos alrededor del chico y lo apretó contra sí, con tanta fuerza, que casi lo dobla. Él quería pertenecer a alguien. Y, en lo profundo de su corazón, ella deseaba que el chico fuera suyo.

Este pequeño, en su manera simple e infantil, había expresado una necesidad universal. Y es que no importa quién se sea, o qué edad se tenga: todos queremos pertenecer a alguien...

Desconozco su autor


martes, 10 de febrero de 2015

Escollos

En toda relación hay siempre algún escollo, por eso es importante, cuando uno de nosotros esté pasando por un momento difícil, que el otro sepa dar un paso atrás y darnos cuenta de que aquello que podamos decir o hacer no debemos tomarlo como algo personal.

Si tú necesitas alejarte yo debo recordar que lo haces para aclarar ideas, no porque me rechaces.

Si estoy en silencio no es porque me moleste estar contigo: es porque estoy tratando de resolver las cosas.

Seamos siempre pacientes, mutuamente, y reconozcamos y respetemos nuestras respectivas necesidades.

Porque si cada uno conserva su propia fuerza interior nuestra relación será más fuerte y capaz de enfrentar tiempos difíciles..

©Charlene A. Forsten

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La fuerza del amor

El núcleo del amor es la fuerza, el valor que mostramos para luchar por lo que amamos, la fortaleza para defender lo que más apreciamos, enfrentar desafíos, superar barreras, derribar obstáculos.

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia, el atrevimiento, la osadía que nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos; es en esa entrega sin condiciones donde surgen fortalezas donde antes no las había.

El amor nos da el valor de:
  • Luchar por nuestros sueños.
  • Dar la vida por los que llevamos en el corazón.
  • Modificar nuestra propia existencia.
  • Cambiar nuestro ser.
  • Rebasar el límite de nuestras potencialidades.
El amor nos da la fuerza:
  • Para respetar a los seres que amamos.
  • Para sonreír a pesar de las adversidades.
  • De la humildad para pedir perdón.
  • La grandeza de la comprensión.
  • La nobleza de perdonar.
El amor nos da el poder:
  • Para manifestar nuestras emociones.
  • Para alcanzar estrellas.
  • Para convertir nuestros sueños en realidades.
  • Entregar nuestra vida por un ideal.
El amor nos transforma en seres superiores, nos despierta nuestra capacidad de asombro, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos, a cada uno corresponde decidir vivir como un paladín o un cobarde, como un conquistador o un conformista, como un ser excelente o un mediocre, como un ser lleno de luz o quien permanece por siempre en la oscuridad, el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Pregúntate: Si de verdad amas, ¿estás luchando con todas tus fuerzas para conquistar lo que deseas?
  • El valor para luchar por tus hijos.
  • Cuidar de tus padres.
  • Hacer feliz a tu pareja.
  • Conceder el perdón a tu enemigo.
  • Pedir humildemente perdón a quien ofendiste.
Pregúntate:
  • ¿Tienes la fuerza para amarte a ti mismo, de convertirte en el ser que estás llamado a ser?
  • ¿Te atreverías a hacer de tu vida una obra magistral digna de las manos que te crearon?
  • ¿Tendrás el valor de ser un auténtico hijo de Dios?
  • ¿Tienes la fuerza del amor?
Desconozco a su autor

domingo, 14 de septiembre de 2014

Soy un ser resplandeciente de Amor…

En lo más profundo de mi ser hay una infinita e inagotable provisión de Amor. Jamás podre agotarlo en esta vida, de modo que no tengo ninguna necesidad de ahorrarlo. Siempre puede ser generoso con mi Amor. El Amor es contagioso. Cuando doy Amor, vuelve a mi multiplicado. Cuanto más Amor doy, mas tengo. 

He venido a este mundo a dar Amor. Llegue llena de Amor y aunque de Amor toda mi vida, cuando deje esta tierra continuare teniendo un corazón lleno y feliz.

Si deseo mas Amor, solo tengo que dar más Amor.
”El Amor es, y yo soy”

Louise L. Hay de Meditaciones para Sanar Tu Vida.

martes, 9 de septiembre de 2014

Amor...

Un amor es quien te acepta como eres, quien te ayuda a ser mejor. 
Es alguien que te levanta el ánimo cuando lo necesitas. 
Es alguien con quien se puede bromear sin que te enojes. 
Es alguien que se acuerda de ti cuando reza. 
Es alguien que te quiere por lo que eres y no por lo que tienes ni por lo que sabes. 
Es alguien que no se queda mirando, sino que te lleva a mirar juntos en la misma dirección. 
Es alguien que se interesa por tus cosas... aunque sean pequeñas.
Es alguien que se acuerda de ti cuando tu no estas y no te deja cuando fracasas. 
Es alguien que comparte tu soledad y tu tristeza, así como tus alegrías y tus sonrisas. 
Es alguien que trata de entenderte. 
Es alguien que sé lanza contigo a correr riesgos y que nunca te negará su ayuda cuando la necesites.

Desconozco a su autor

lunes, 25 de agosto de 2014

¿Cómo volver a la cama después de una infidelidad? por Merlina Meiler

La infidelidad siempre incide en la vida sexual de una pareja.

Curiosamente, algunas veces ayuda a revivir la llama de la pasión.

En otras ocasiones, produce que la parte engañada se niegue a tener intimidad, debido a todos los sentimientos encontrados y al dolor que el comportamiento del otro ha provocado.

¿Se puede recomponer la pareja y la vida sexual?

A continuación, una nota firmada por Antonela de Alva, para Clarín.

Hay mucho amor, se conocen desde hace tiempo, saben cómo es uno y cómo es el otro pero, de pronto, la rutina los aburrió y provocó una pérdida de interés. Casi sin buscarlo, apareció el engaño, el huir hacia un nuevo lugar, pero sin perder lo ya conocido. Ir y volver se convierte en una nueva rutina hasta que el otro descubre la traición. ¿Cómo seguir después de eso?

Muchos apuestan a la pareja, otros terminan rompiendo el vínculo, no pueden soportar el fantasma del engaño. Si deciden seguir apostando a la relación y se perdonan, quizás una de las tareas más difíciles es volver a tener relaciones sexuales. Y ahí llega el problema: el cuerpo no siente lo mismo que lo que quieren decir las palabras.

“Una pareja que atravesó un engaño y apuesta a continuar sabe que deberá atravesar un camino con inseguridades, dudas, dolor y estado de desconfianza por el temor a que se vuelva a repetir”, explica el sexólogo y psiquiatra Walter Ghedin, que acaba de publicar el libro “Amores ansiosos y otras cuestiones del amor”.

Las fantasías sobre los encuentros sexuales fuera del hogar con el o la amante podrán aparecer una y otra vez y generar peleas, discusiones, inseguridades y nada de placer a la hora de tener un encuentro íntimo. “Las respuestas al engaño amoroso y la infidelidad son sumamente variadas. Hay que considerar si el engaño es puramente sexual, cuántas veces lo fue, o si también conlleva la existencia de un vínculo amoroso porque mientras, a veces, coexisten el amor y el sexo, en otras sólo se trata de sexo”, suma el psicoanalista Ricardo Rubinstein, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

El otro pasa a ser un extraño: preguntarse quién es y quién soy es una de las dudas más comunes. “La persona engañada siente extrañeza por su compañero desleal, pero también la extiende hacia sí misma. Y es allí donde asienta el núcleo del dolor: en la autocrítica, en la devaluación personal, en el autorreproche por haber sido tan crédula/o, confiada/o, complaciente”, continúa Ghedin.

Aun cuando la situación sea vivida como muy cruel, también influye la cultura. Y lo que sucedía en la pareja antes del engaño. Si el vínculo ya estaba en crisis, si ya había peleas y frustraciones, es probable que con el engaño todo eso salga a la luz y no haya vuelta atrás, pero también hay que saber que “si ocurre luego de situaciones que implican vivencias de exclusión (con hijos, con el trabajo), de pérdida (muertes, pérdidas laborales o económicas), se refieren a la búsqueda de compensaciones vitales”, apunta Rubinstein.

En “La dama y el perrito”, de Chejov, los dos amantes se encuentran en la playa todos los veranos y, mientras sus familias siguen con la rutina, ellos se aman cada vez más. La interpretación del final queda para cada uno, pero en el relato pueden verse cómo el amor de amantes también puede ser tan sensacional como el de la pareja si la rutina se rompiera.

Esto no quiere decir que haya justificaciones. Cada uno debe decidir cómo seguir, sin temerle al futuro. Quizás entendiendo bien qué razones hubo detrás, se pueda comprender qué se juega en la situación y superarla.

“Cuando fue sentido como una pérdida de amor, la distancia posterior será mayor que si fue algo puramente sexual. Y en la cama puede haber desde frialdad hasta hostilidad. Lleva generalmente un cierto tiempo, dependiendo de cada pareja. Suele ser paulatino, pasando por momentos donde coexisten la bronca, la necesidad y el deseo”, explica Rubinstein.

Hay que ver qué se juega, si es desilusión, sí afectó el amor propio, el orgullo, si fue sentido como un ataque o si se vulneró la sensación de unidad, se puso en juego el sentimiento de posesión, o se trató de una venganza. La cuestión es volver a confiar. “La confianza es el sentimiento más esquivo. Pasará mucho tiempo para volver a creer”, advierte Ghedin.

Claves para recomponer la pareja

* Después de la traición, hay una gran necesidad de saber. “Se atan miles de cabos, generando un discurso que tiene mucho de obsesión y poco aporta de claridad”, agrega Walter Ghedin. Si se logra pasar esta etapa y llegar al diálogo, se podrá entender más lo que sentimos.

* El poder volver a confiar, especialmente, en la cama “dependerá de cómo se integre al erotismo de la pareja la agresividad que el engaño ha generado, como también en poder integrar esfuerzos por modificar y/o explorar más fuentes de placer en ese vínculo”, explica Ricardo Rubinstein.

lunes, 18 de agosto de 2014

Madres

La mujer es pura realidad como puro amor
Desde que nació el Universo nunca habrá mayor huella que el amor de las madres
Madres en la Tierra; estrellas en el cielo
Cuando una madre besa, besa el Universo entero
Fecunda de amor a tu corazón como una madre fecunda de amor a la vida con un nuevo ser
Las madres nunca ponen en evidencia el amor de sus hijos
La mirada de un peregrino al cielo es la mirada de un niño a su madre
En tus entrañas ya te amé, madre. ¿Es posible que mi alma ya te amara desde el cielo?
Siendo especial como tú eres, compañera de mi vida, y aunque tu razón esté muy fortalecida, tu dulzura y ternura y una sensibilidad muy profunda caminan constantemente conmigo, fortaleciendo y embelleciendo mi corazón
Madres que descubren el cielo de su corazón en sus hijos, lo agradecen con besos únicos hacia ellos
La madre impregna de amor, con delicadeza y majestuosidad, la luz bendecida del cielo en el nacimiento de sus hijos
La auténtica mujer, como la verdadera madre, ofrece mucho a la vida, porque su ser espiritual está tan elevado que recorre con la fragancia del amor las bellas praderas del cielo
Cuando dos almas se funden en sus silencios, su esencia se diluye entre ambas
Los hijos elegidos y deseados son la gran referencia de la vida para las madres, siendo tutoras, mensajeras y conductoras de sus destinos
Cuando tus manos acarician con exquisito amor mis mejillas, siento la Mano de un Dios que te protege y te ama
Mujer, como persona profunda y llena de amor, tu sensibilidad navega por las estrellas del Universo, y te acerca, cada vez más, a conocer tu lugar en el cielo
Las madres son las bendiciones del cielo
La risa embellece tu ser. La sonrisa cautiva tu figura. La armonía acompaña tu equilibrio
El alma de la mujer es delicada, elegante, rica y grandiosa, pero su oscuridad puede llegar a ser áspera y cruel
El rayo azul de la espiritualidad celestial atraviesa el umbral del cielo y se posa en el corazón de las madres
El amor es tan poderoso, tan grandioso, que ha buscado la sangre y el alma de la mujer para ejercer la riqueza de su proyecto en la Tierra
La sinfonía de tu alma, mujer, es la música que escuchan los dioses celestiales
La lucha por el amor es más usual en la mujer que en el hombre, aunque haya hombres con una gran capacidad de amar y ser amados
Mujer de prodigios humanos, de armas profundas, de significados sencillos y de sentimientos inquietos, caminas con la dulzura y ternura de tu corazón y con la sobriedad de tu espíritu, ganando todas las batallas de la vida
Reinas en la Tierra y diosas en el cielo: aquellas mujeres garantes de su propia identidad
La mujer lucha por el amor cada instante, día a día
El mayor triunfo de un hombre es que una mujer lo admire por su sensatez, inteligencia y madurez
La trayectoria donde la verdadera mujer se sumerge está guiada por la Esencia Espiritual en la Tierra
Eres la maravillosa criatura que Dios creó para dar vida y amor. Eres el yo personal que nos conduce por los bellos caminos del Amor

ANGEL SANZ GOENA
www.colordelalma.com

viernes, 15 de agosto de 2014

Yo no quiero homenajearte, solo quiero Amarte y Respetarte, Grande y Hermosa Madre Tierra, nuestra Amada Gaia

“Mi Corazón honra y agradece a tu Ser Amada Gaia, por ser nuestro sostén, por brindarnos tu belleza en todas sus formas y colores, por las semillas que guardas y nos entregan sus frutos, por albergar el agua que nos sacia la sed y refresca nuestro cuerpo.

Tú me hablas cuando la flor se abre, con la cascada que corre por el cerro; y me siento a escuchar tus palabras, así, en mi inmutable sosiego escucho tus latidos, expresando el inmenso Amor que nos tienes.”

Hoy no quiero hablar del daño que te hemos y estamos causando, no quiero hablar del por qué se determinó esta fecha para homenajearte, hoy quiero que sea SIEMPRE para ti, para mí, para mis hermanos todos; por ello voy a dejar asentado aquí lo que todos podemos hacer por vos Madre Querida:

  • Cuidar nuestros sentimientos y pensamientos, ya que ellos aunque no los expresemos verbalmente y por acciones, emanan desde nosotros disparándose como proyectiles siendo altamente contaminantes para la Tierra y todo lo que en ella habita.
  • Que nuestras acciones sean efectivas. Cuando salgamos en lo posible portemos una bolsa de residuos para juntar nuestros deshechos y los que vamos encontrando, como botellas, latas y otros desperdicios que son altamente contaminantes; y que quizá hayan llegado al lugar por la acción del viento.
  • Cuando caminemos que sea prestando atención por donde vamos y lo que pisamos, que sea siempre con respeto y cuidado, aunque nos parezca que estamos en lugares donde no hay carteles que digan: No Pisar el Césped, aunque sean lugares que no están protegidos por el hombre, también hay plantas y verdes pastizales que están ahí para colaborar con nuestro andar, seamos benevolentes con toda la naturaleza que nos entrega nuestra Gran Madre Tierra, apreciemos su valor respetándola tanto como a nosotros mismos, pidamos permiso para tomar una flor o un fruto, ya que ellos se ofrecen a nosotros, nosotros no somos sus dueños.
  • Estar siempre agradecidos recordando todo lo que recibimos de Gaia, no un solo día, tienen que ser todos los días de nuestro tránsito por el Planeta, ella nos proporciona todo el sustento para nuestra vida.
  • Recuerden que: Somos en todo momento ejemplos vivos para nuestras generaciones más jóvenes y ellos siempre nos observan.
Seamos conscientes de que si Amamos con el Amor que Es en nosotros y en todo, los homenajes no existirían, ya que nos trataríamos a nosotros mismos y a todos con ese preciado Amor. Estos actos nacen debido a las carencias que padecemos, ante el letargo que nos hemos impuesto, mientras andamos en la búsqueda de la recuperación de lo que hemos olvidado el “Amor Verdadero, sin condiciones”.

Aquí les comparto para que observen esta partecita de Gaia que es el “Pequeño Paraíso Terrenal” donde habito y que me abraza siempre. ¡Gracias Madre, gracias Gaia!!! “Tú me has elegido, yo te elijo”

Fuente: Hermandad Blanca

sábado, 28 de junio de 2014

Libro recomendado: Los límites del amor. Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy por Merlina Meiler

Muchas veces nos entregamos en cuerpo y alma. Damos todo por el otro: dejamos de lado nuestros tiempos, nuestros gustos, nuestros amigos. Nuestra vida pasa a ser vivida por y para la otra persona, nos olvidamos de quién somos, de nuestra esencia. Y eso no nos hace bien.

Horas esperando un llamado. Una tarde completa mirando fijo la computadora como si, gracias a eso, Facebook publicara automáticamente su mensaje. Esperamos. Cambiamos planes, dejamos de lado nuestra agenda. Nos descentramos de nosotros mismos, de nuestro trabajo, de nuestros proyectos.

Y vivimos para y por esa otra persona. Vivimos pensando únicamente en ellos, rebobinando frases falsas y actitudes que nos mantienen ancladas a relaciones sin futuro. Y seguimos esperando. Nos empecinamos en querer más de lo que nos quieren. Cedemos. Aceptamos. Nos olvidamos qué somos, qué sentimos, qué queremos, qué necesitamos.

Nos atamos a un mito. A ese que dice que el amor de verdad no tiene límites, que lo soporta todo y que lo acepta todo. Pero, en la intimidad, cuando nos vemos frente al espejo, admitimos lo que tanto nos duele: ese amor tan ansiado (¿idealizado?) no nos hace felices.

¿Hasta dónde amar?

No más allá de nuestra dignidad, de nuestra integridad, de nuestra felicidad. “Nuestra cultura ha hecho una apología del amor incondicional, el cual parte de una idea altamente peligrosa: ´Hagas lo que hagas te amaré igual´. Es decir, que a pesar de los engaños, los golpes, el desinterés o el desprecio, si los hubiera, en nada cambiarían el sentimiento (…) Amor ilimitado, irrevocable y eterno. ¿A quién se le habrá ocurrido semejante estupidez?”, dice Walter Riso en su libro “Los límites del amor. Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy”, de Editorial Norma.

Lejos de lo que nos proponían los poetas, una relación que nos hace sufrir y nos hace corrernos de nuestro propio yo no nos hace bien. “El mito del amor sin límites ha hecho que infinidad de personas establezcan relaciones dañinas e irracionales, en las que se promulga el culto al sacrificio y a la abnegación sin fronteras”, detalla el psicólogo.

¿Cómo saber si amas demasiado?

Según el autor, estos son los síntomas de que la cosa no funciona:

-Empiezas a envidiar a otras parejas.

-Se activa tu recuerdo de viejos amores.

-Una duda metódica hace su aparición: ¿me habré enamorado de la persona equivocada?

-Cada nuevo día se siente como un bajón.

-Vives un sinsabor permanente que te va quitando la alegría.

¿Y por qué nos sometemos a este tipo de vínculos?

Por miedo a la soledad o al abandono; porque somos emocionalmente dependientes; porque no nos sentimos queribles o merecedores de algo bueno, por mandatos sociales de los que nos cuesta despegarnos, por… Las razones son muchas, pero, en definitiva, se relacionan con pensamientos negativos frente a nosotros mismos.

Tips del autor para comenzar el cambio:

-Revisa tu mitología del amor de pareja y reemplaza algunos valores tradicionales (fusión/comunión, generosidad, deber) por otros más orientados a fomentar el bien común y más adaptados a nuestros tiempos. Un amor democrático.

-Incluye en tus relaciones los “derechos humanos”. Respétate –y haz que respeten- tu dignidad y tu integridad. Apuesta por un amor digno.

-Flexibiliza tus dogmas: todo depende. Puede ser que un matrimonio no sea para toda la vida; no toda separación es un fracaso; el amor no lo puede todo.

-No pierdas tiempo con quien no quiere dialogar ni negociar.

-“No esperes peras del olmo”. No vivas aguardando un cambio que no llega. Y, tal vez, nunca llegue.

-No te esfuerces en explicar lo obvio.

-Comprométete contigo mismo e intenta ser coherente: piensa qué quieres y esfuérzate por cumplirlo.

-No practiques la victimización ni la autocompasión.

Deja las lágrimas para la novela de la tarde. Esas historias de amor dolorosas, sufridas, plagadas de traiciones y desencuentros se ven espléndidas detrás de la pantalla. Pero no en nuestra vida. Amar no es sufrir ni padecer. Amar no es esperar ni callar. Amar no es someterse. “Podemos amar sin destruirnos a nosotros mismos. (…) Para amar no debemos renunciar a lo que somos, ésa es la máxima. Un amor maduro integra el amor por el otro con el amor propio, sin conflictos”, propone Walter Riso.

¡Anímate a un amor saludable!

domingo, 20 de abril de 2014

Perdonando una infidelidad por Merlina Meiler

Muchas encuestas señalan que la mayoría de la gente dice que se separaría si se entera de que su pareja le es infiel, pero cuando se produce, la duda sobre qué hacer (y el amor, la familia, los sueños, el nivel de autoestima) juegan un rol importantísimo ante la toma de una decisión.

Luego de las fases por la que la persona engañada pasa (shock, negación, enojo, a veces culpa o agresión verbal hacia el otro, tristeza o depresión, asumir o negar responsabilidad), llega el momento de plantearse los pasos a seguir… y si seguir o no con la relación.

Algunos consejos para superar este momento y para decidir si vale la pena perdonar o no:

No preguntes detalles, no vale la pena adentrarse en ese terreno, ni hacerse una imagen mental (o auditiva) de lo que sucedió.

Identifica la causa real del dolor: ¿Te duele el engaño, o hay otra razón mayor que te genera esta infelicidad?

Por ejemplo, sueños rotos, o que la familia o los amigos se hayan enterado y nos dé vergüenza presentarnos ante ellos como “la pobrecita” o “el cornudo”.

La infidelidad es un síntoma de que algo no funciona como debería en la relación. ¿Lo has hablado con tu pareja? ¿Hay cosas que pueden cambiar/mejorar para armar algo bien satisfactorio para los dos?
Olvidar es imposible y te aconsejaría que ni lo intentes. Sería borrar algo que sucedió y negar la realidad, lo que nunca trae consigo buenas consecuencias. Si decides perdonar, deja atrás el hecho, sabiendo que existió, llora, habla con un psicólogo o con tus amistades o familia, pero pon un punto límite, una fecha específica para, a partir de ahí, dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro con otros ojos.

Ten en cuenta que las cosas no volverán a ser como antes, ya que sucedió algo importante. Pueden llegar a ser peores pero también mejores, hay casos de personas que luego de un episodio como éste se dieron cuenta del valor del otro ser y pueden sostener buenos vínculos. Otras prefieren dar vuelta la hoja y marcharse.

La infidelidad es una espina clavada que causa una herida imborrable. No vale la pena quedarse en el resentimiento y en el “por qué a mí”, ya que eso solo te dañará y no te permitirá sacarte esa espina y avanzar hacia la dirección que desees.

De perdonar, hazlo desde el corazón, al 100%. Los perdones a medias no sirven. Además, te sugeriría que dejes bien en claro que será solo UNA vez. Que no habrá lugar para engaños a repetición: te mereces todo el respeto del mundo y volver a tolerar algo semejante es la puerta abierta a que se transforme en un hábito de la pareja.

Fuente: Mejora Emocional 

jueves, 13 de marzo de 2014

Las heridas de amor

No existe algo más hermoso y más grandioso que el amor. Si hemos quedado heridos en su nombre, es porque algo ajeno al amor ha andado de visita en nuestra mente y ha interrumpido su amorosa y dichosa energía que fluye naturalmente desde el corazón.

Muchas veces, en medio de las complicaciones, pensamos que el amor se ha ido, que nos ha abandonado y que por eso sufrimos. Pero el amor no puede abandonarnos nunca porque estamos hechos de amor, si eso sucediera moriríamos. Lo único que nos puede hacer sufrir es creer que se ha ido.

Nuestros pensamientos están siendo muy limitados cuando creemos que el amor puede ir y venir como si fuera un visitante muy importante que en algún momento nos bendice con su presencia y que en cualquier momento se va dejándonos el sabor amargo de su partida. Cuando quedamos heridos es porque nos hemos confundido, hemos pensado que el amor es ese sentimiento basado en la imagen idealizada de nuestra pareja, la que tarde o temprano tendrá que desaparecer.

Toda imagen idealizada se esfumará con el tiempo y quedará la persona real frente a nuestros ojos, con todo su ser en evolución. Este ser real no calza con la imagen perfecta que hicimos de él y es cuando el amor debe hacer un giro radical, que pasa por un acto de voluntad, más que por un hechizo de Cupido.

El amor de pareja se convierte en una pesadilla si insistimos en querer seguir manteniendo esa imagen idealizada de nuestra pareja y se convierte en una bendición si entendemos que se han de encontrar dos mundos absolutamente diferentes con la finalidad de emprender un nuevo rumbo construido por los dos. Este nuevo mundo se crea por medio de la voluntad y por medio de la decisión de querer lograr entendimiento. Los sentimientos acompañarán la nueva vida en común, pero el entendimiento los guiará. Sin entendimiento se perderán y la aventura terminará en dolor.

Sin entendimiento habrá discusiones sin resolver, malos entendidos, quejas y reclamos, acusaciones y odio. Con entendimiento, habrá superación, consenso, equilibrio, crecimiento y paz aun en medio de grandes desafíos.

Las heridas más profundas y más dolorosas son aquellas que se han formado a base de mucho tiempo de resignación e impotencia para resolver los inconvenientes al interior de la pareja, después de que ha faltado el entendimiento.

Estas heridas nos pueden enseñar mucho, pero en realidad no es necesario aprender por medio del dolor. Podemos aprender las mismas lecciones en medio del entendimiento y con seguridad aprenderemos mucho más. Si en vez de sentirnos heridos tratamos de comprender lo que sucede, avanzaremos en medio de un ambiente grato y amoroso que facilitará todo el proceso. Si bloqueamos la buena voluntad para ver más allá de las aparentes heridas, estaremos bloqueando la fuerza del amor que puede hacer milagros.

No es el amor el que se va, somos nosotros los que bloqueamos su actuar. Nosotros decidimos a voluntad que ya no queremos más, que ya no soportamos más, que eso sea insostenible y que sea imposible de mejorar. El amor no piensa así. El amor es la única fuerza capaz de sobreponerse a cualquier circunstancia, es lo único que resuelve y lo único que funciona. Si en estos momentos no queremos aceptarlo así, la vida nos dará una nueva oportunidad hasta que lleguemos a comprender que sin su ayuda no podemos triunfar.

Nosotros no vemos la realidad completa y por lo tanto tenemos una mirada parcial de lo que está sucediendo. Creemos que nuestra pareja nos puede herir sin darnos cuenta de que somos nosotros los que estamos fijando los ojos en lo negativo que renegamos en nosotros mismos y que es reflejado por la pareja. Estamos tan convencidos de que el otro está mal, que ni siquiera imaginamos que se trate de una ceguera nuestra.

Que difícil se nos hace aceptar que nuestras quejas y reproches son producto de todo lo que no podemos soportar de nosotros mismos. No podemos soportar los errores del otro porque no los soportamos en nosotros mismos. Nuestras heridas no son generadas por nuestra pareja, son un producto de nuestra falta de perfección juzgada como defecto. Un defecto imperdonable frente a nuestros ojos.

El amor no sabe de defectos, el amor nunca los ve, porque para él todo está muy bien. El entiende que podemos desalinear nuestras acciones y generar dolor por eso, pero él sabe que eso es muy fácil de corregir. El amor siempre está dispuesto a mejorarlo todo, está dispuesto a hacernos crecer, está dispuesto a acompañarnos para animarnos y para recordarnos que todo es posible de superar.

El amor está siempre dispuesto, pero nosotros no. Más bien estamos dispuestos a descalificar, criticar y juzgar. No podemos decir que el amor nos ha abandonado, solo podemos reconocer que no aceptamos su ayuda y colaboración y debido a esto quedamos heridos de muerte.

Patricia González.
Tu Coach para realizar los cambios que deseas:
patricia@yovivo.cl