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martes, 24 de noviembre de 2015

El sexo una vez por semana, ¿es suficiente para el bienestar de la pareja?

Según un estudio reciente, parecería que sí.

Este es un artículo de Daniel Mediavilla publicado en el diario El País.

En nuestra cultura, viendo la publicidad o algunos programas de televisión, daría la sensación de que cuanto más sexo o más dinero, mayor felicidad. Los psicólogos han tratado de comprobar si esa hipótesis es correcta y han encontrado limitaciones.

En el caso del sexo, esta semana, un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto ha presentado un estudio en el que calculan los límites del sexo para mejorar el bienestar de una pareja.

Según los autores del trabajo, basado en encuestas a 30.000 personas, la práctica sexual incrementa sus beneficios hasta que se llega a una sesión por semana. A partir de ahí la felicidad deja de crecer. Esta asociación funcionaba en personas dentro de una relación romántica.

En el trabajo, publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, se recuerdan amplios estudios que relacionan practicar sexo con mayor frecuencia y un mayor bienestar. Sin embargo, “para parejas con muchas ocupaciones, responsabilidades laborales y niños que cuidar, la presión para tener relaciones sexuales con tanta frecuencia como sea posible puede ser estresante”, afirman.

En este punto, los responsables del estudio también reconocen las dificultades para medir los efectos del sexo sobre el bienestar personal. En un experimento de la Universidad Carnegie Mellon en 2015 se observó que un grupo de parejas a las que se pidió que doblasen su frecuencia sexual no mejoraban su bienestar si se les comparaba con otro grupo de amantes que siguieron con su ritmo sexual habitual. Es difícil de calcular si la presión de sentirse obligado a tener más sexo no echa a perder los beneficios de una práctica placentera.

Como se ha observado con el aumento de ingresos, que un trabajo del Nobel Daniel Kahneman y su equipo estimó que solo incrementa la felicidad hasta que se alcanzaban unos 60.000 euros anuales, el sexo parece tener un límite. De hecho, según un llamativo estudio de la investigadora de la Universidad de Yale June Gruber, aunque la felicidad se relaciona con una mejor salud o mejores relaciones sociales, perseguir experiencias felices con demasiado ahínco puede tener consecuencias negativas.

Los autores, que lidera la investigadora Amy Muise, reconocen su incapacidad para dar una explicación causal a la observación de que con practicarlo una vez a la semana se logran los máximos beneficios del sexo, y finalizan con una conclusión: “el sexo puede ser como el dinero, solo demasiado poco es malo”.

¿Crees que hay una frecuencia sexual ideal?


martes, 17 de marzo de 2015

La lógica de las relaciones por Merlina Meiler

En una entrevista reciente, me preguntaron acerca de la lógica de las relaciones.

Y mi respuesta sincera fue: ¡Pero si no tienen lógica!

Intentamos aplicarla a los vínculos sentimentales, pero no consideramos que las actitudes y las conductas relacionadas con ellos se basan en factores de una naturaleza bastante diferente, como por ejemplo:

. En el modelo de pareja con el que crecimos

. En la idea de pareja que tenemos en mente

. En la clase de pareja que deseamos tener

. En nuestras experiencias anteriores

. En cómo manejamos las presiones sociales (si las aceptamos, las rechazamos, nos condicionan)

. En la pasión que sintamos por el otro
Ninguna de estas razones tiene que ver con la lógica.

Por eso, cuando nos hacemos planteos tales como:

– Me llama, pero poco

– Da vueltas para verme

– Nos encontramos, pero cuando el otro lo propone solamente/con poca asiduidad

– Estamos juntos pero no quiere que convivamos

– Convivimos pero no se hace cargo de lo que yo querría

– No entiendo por qué no quiere casarse si es importante para mí

Etc…

De nada sirve elucubrar los motivos subyacentes desde nuestro propio punto de vista y tratar de adivinar qué pasa por la cabeza y por el corazón de la otra persona. De hecho, muchas veces no entendemos qué es lo que dicta nuestros propios pensamientos y comportamientos…

Es que además, actitudes que en uno podrían tener un significado en particular, en otra persona implican algo bastante diferente.

¿Cómo entender entonces lo que hace (o deja de hacer) el otro?

Yo no aplicaría una lógica universal para todos.

He conocido las más variadas situaciones y, en cada caso, intentar utilizarla dio lugar a divagaciones que poco tuvieron que ver con la realidad.

Algunos ejemplos:

Ella lo conoció a él y él, después de la segunda salida, le dijo que ella le interesaba pero que su vida era muy complicada, que la llamaría más adelante. Ella, “lógicamente”, entendió que lo de él era falta de interés y se entristeció. Él apareció dos meses después: había terminado de concretar su separación y quería iniciar un vínculo nuevo sin arrastrar cargas pesadas del pasado. Hoy son muy felices.

Se pusieron en contacto por un amigo en común y se enviaban mensajes a diario. A los pocos días, se vieron por primera vez para conocerse. Él intentó durante varias semanas volver a verla, pero ella siempre tenía una excusa (inclusive los fines de semana). Sin embargo, ella seguía enviándole mensajes todos los días, con los más variados contenidos. ¿Tiene sentido buscarle la lógica a una situación así? Los hechos objetivos hablan más que mil palabras.

¿Qué hacer?
Intentar interpretar o hacer una deducción lógica con respecto a nuestra pareja (o a quien deseamos que se transforme en nuestro compañero) puede ser una pérdida de tiempo que nos lleve a conclusiones erradas.

Lo mejor es dejarse llevar, que las cosas tomen su cauce natural, transitar la relación con los ojos bien abiertos y darnos cuenta de que estar con otro amorosamente se trata de disfrutar, de estar mejor, de crecer, de que haya mucho respeto mutuo y, por sobre todas las cosas, también mucho amor.

Fuente: Mejora Emocional

martes, 10 de marzo de 2015

¡Como yo!

Mi hijo hace poco llegó a este mundo, de manera
normal... Pero yo tenía que trabajar, tenía tantos compromisos....

Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba. Comenzó a hablar cuando yo no estaba.

Mi hijo a medida que crecía, me decía:
-"Papi, algún día seré como tú ¿Cuándo regresas a casa papi?"
-"No lo sé, pero cuando regrese jugaremos juntos... ya lo verás".

Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo:
- "Gracias por la pelota papá, ¿quieres jugar conmigo?
-"Hoy no hijo; tengo mucho que hacer"
-"Está bien papá, otro día será".

Se fue sonriendo y siempre en sus labios las palabras:

-"Yo quiero ser como tú. ¿Cuándo regresas a casa, papá?
-"No lo sé, pero cuando regrese jugaremos juntos... ya lo verás"

Mi hijo regresó de la universidad el otro día, hecho todo un hombre.

- "Hijo, estoy muy orgulloso de ti. Siéntate y hablemos un poco de ti"
-"Hoy no papá, tengo compromisos... por favor préstame el carro para ir a visitar a unos amigos".

Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar. Hoy lo llamé:

- "Hola hijo, quiero verte"
-"Me encantaría papá, pero es que no tengo tiempo... tú sabes, el trabajo, los niños... pero gracias por llamar, fue increíble escuchar tu voz."

Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo había cumplido su deseo, era exactamente como yo.

Desconozco a su autor


miércoles, 15 de octubre de 2014

Los de afuera siguen estando de más por Merlina Meiler

Aunque estemos en pleno siglo veintiuno, las parejas continúan estando conformadas por dos integrantes.

Como reza el conocido refrán, “los de afuera son de palo”.

Que hayas decidido confiarle a alguien un problema o una inquietud, o que te visite a menudo y lo recibas de buen grado, no le da la facultad de inmiscuirse en profundidad en los asuntos internos y en los avatares de ustedes dos.

Nadie tiene por qué meterse en tu relación, opinar y tratar de influir o de modificarla sin tu consentimiento.

Si no deseas escuchar lo que tienen para decir porque intuyes o sabes que sus intenciones no son las mejores o porque no estás en momento de escucharlos, no tienes por qué tener algún reparo a la hora de expresarles tus necesidades y tus deseos. Si tú no los haces valer, ¿quién lo hará?

Aunque se trate de un familiar muy cercano o de uno de tus mejores amigos -y aún más si has llegado a fastidiarte- está en ti poner el límite, de la mejor manera que puedas. Hay personas que no entienden cuándo dejan de ser útiles y se transforman en entrometidos y tienes todo el derecho del mundo de hacérselos saber y de ponerlos en su lugar: al fin y al cabo, se trata de tu propia pareja, no la de ellos.

Es común sentir la tendencia a buscar una explicación a lo que están haciendo. Preguntarte qué los motiva a tomar semejantes decisiones y a intentar irrumpir en tu vida o traspasar fronteras solo te quitará tiempo y energía: lo verdaderamente importante es la actitud que tú tomes con respecto a la conducta de ellos.

Y de esto dependerá, en gran medida, el bienestar y la salud de tu vínculo de cara al futuro.

lunes, 25 de agosto de 2014

¿Cómo volver a la cama después de una infidelidad? por Merlina Meiler

La infidelidad siempre incide en la vida sexual de una pareja.

Curiosamente, algunas veces ayuda a revivir la llama de la pasión.

En otras ocasiones, produce que la parte engañada se niegue a tener intimidad, debido a todos los sentimientos encontrados y al dolor que el comportamiento del otro ha provocado.

¿Se puede recomponer la pareja y la vida sexual?

A continuación, una nota firmada por Antonela de Alva, para Clarín.

Hay mucho amor, se conocen desde hace tiempo, saben cómo es uno y cómo es el otro pero, de pronto, la rutina los aburrió y provocó una pérdida de interés. Casi sin buscarlo, apareció el engaño, el huir hacia un nuevo lugar, pero sin perder lo ya conocido. Ir y volver se convierte en una nueva rutina hasta que el otro descubre la traición. ¿Cómo seguir después de eso?

Muchos apuestan a la pareja, otros terminan rompiendo el vínculo, no pueden soportar el fantasma del engaño. Si deciden seguir apostando a la relación y se perdonan, quizás una de las tareas más difíciles es volver a tener relaciones sexuales. Y ahí llega el problema: el cuerpo no siente lo mismo que lo que quieren decir las palabras.

“Una pareja que atravesó un engaño y apuesta a continuar sabe que deberá atravesar un camino con inseguridades, dudas, dolor y estado de desconfianza por el temor a que se vuelva a repetir”, explica el sexólogo y psiquiatra Walter Ghedin, que acaba de publicar el libro “Amores ansiosos y otras cuestiones del amor”.

Las fantasías sobre los encuentros sexuales fuera del hogar con el o la amante podrán aparecer una y otra vez y generar peleas, discusiones, inseguridades y nada de placer a la hora de tener un encuentro íntimo. “Las respuestas al engaño amoroso y la infidelidad son sumamente variadas. Hay que considerar si el engaño es puramente sexual, cuántas veces lo fue, o si también conlleva la existencia de un vínculo amoroso porque mientras, a veces, coexisten el amor y el sexo, en otras sólo se trata de sexo”, suma el psicoanalista Ricardo Rubinstein, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

El otro pasa a ser un extraño: preguntarse quién es y quién soy es una de las dudas más comunes. “La persona engañada siente extrañeza por su compañero desleal, pero también la extiende hacia sí misma. Y es allí donde asienta el núcleo del dolor: en la autocrítica, en la devaluación personal, en el autorreproche por haber sido tan crédula/o, confiada/o, complaciente”, continúa Ghedin.

Aun cuando la situación sea vivida como muy cruel, también influye la cultura. Y lo que sucedía en la pareja antes del engaño. Si el vínculo ya estaba en crisis, si ya había peleas y frustraciones, es probable que con el engaño todo eso salga a la luz y no haya vuelta atrás, pero también hay que saber que “si ocurre luego de situaciones que implican vivencias de exclusión (con hijos, con el trabajo), de pérdida (muertes, pérdidas laborales o económicas), se refieren a la búsqueda de compensaciones vitales”, apunta Rubinstein.

En “La dama y el perrito”, de Chejov, los dos amantes se encuentran en la playa todos los veranos y, mientras sus familias siguen con la rutina, ellos se aman cada vez más. La interpretación del final queda para cada uno, pero en el relato pueden verse cómo el amor de amantes también puede ser tan sensacional como el de la pareja si la rutina se rompiera.

Esto no quiere decir que haya justificaciones. Cada uno debe decidir cómo seguir, sin temerle al futuro. Quizás entendiendo bien qué razones hubo detrás, se pueda comprender qué se juega en la situación y superarla.

“Cuando fue sentido como una pérdida de amor, la distancia posterior será mayor que si fue algo puramente sexual. Y en la cama puede haber desde frialdad hasta hostilidad. Lleva generalmente un cierto tiempo, dependiendo de cada pareja. Suele ser paulatino, pasando por momentos donde coexisten la bronca, la necesidad y el deseo”, explica Rubinstein.

Hay que ver qué se juega, si es desilusión, sí afectó el amor propio, el orgullo, si fue sentido como un ataque o si se vulneró la sensación de unidad, se puso en juego el sentimiento de posesión, o se trató de una venganza. La cuestión es volver a confiar. “La confianza es el sentimiento más esquivo. Pasará mucho tiempo para volver a creer”, advierte Ghedin.

Claves para recomponer la pareja

* Después de la traición, hay una gran necesidad de saber. “Se atan miles de cabos, generando un discurso que tiene mucho de obsesión y poco aporta de claridad”, agrega Walter Ghedin. Si se logra pasar esta etapa y llegar al diálogo, se podrá entender más lo que sentimos.

* El poder volver a confiar, especialmente, en la cama “dependerá de cómo se integre al erotismo de la pareja la agresividad que el engaño ha generado, como también en poder integrar esfuerzos por modificar y/o explorar más fuentes de placer en ese vínculo”, explica Ricardo Rubinstein.

domingo, 20 de abril de 2014

Perdonando una infidelidad por Merlina Meiler

Muchas encuestas señalan que la mayoría de la gente dice que se separaría si se entera de que su pareja le es infiel, pero cuando se produce, la duda sobre qué hacer (y el amor, la familia, los sueños, el nivel de autoestima) juegan un rol importantísimo ante la toma de una decisión.

Luego de las fases por la que la persona engañada pasa (shock, negación, enojo, a veces culpa o agresión verbal hacia el otro, tristeza o depresión, asumir o negar responsabilidad), llega el momento de plantearse los pasos a seguir… y si seguir o no con la relación.

Algunos consejos para superar este momento y para decidir si vale la pena perdonar o no:

No preguntes detalles, no vale la pena adentrarse en ese terreno, ni hacerse una imagen mental (o auditiva) de lo que sucedió.

Identifica la causa real del dolor: ¿Te duele el engaño, o hay otra razón mayor que te genera esta infelicidad?

Por ejemplo, sueños rotos, o que la familia o los amigos se hayan enterado y nos dé vergüenza presentarnos ante ellos como “la pobrecita” o “el cornudo”.

La infidelidad es un síntoma de que algo no funciona como debería en la relación. ¿Lo has hablado con tu pareja? ¿Hay cosas que pueden cambiar/mejorar para armar algo bien satisfactorio para los dos?
Olvidar es imposible y te aconsejaría que ni lo intentes. Sería borrar algo que sucedió y negar la realidad, lo que nunca trae consigo buenas consecuencias. Si decides perdonar, deja atrás el hecho, sabiendo que existió, llora, habla con un psicólogo o con tus amistades o familia, pero pon un punto límite, una fecha específica para, a partir de ahí, dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro con otros ojos.

Ten en cuenta que las cosas no volverán a ser como antes, ya que sucedió algo importante. Pueden llegar a ser peores pero también mejores, hay casos de personas que luego de un episodio como éste se dieron cuenta del valor del otro ser y pueden sostener buenos vínculos. Otras prefieren dar vuelta la hoja y marcharse.

La infidelidad es una espina clavada que causa una herida imborrable. No vale la pena quedarse en el resentimiento y en el “por qué a mí”, ya que eso solo te dañará y no te permitirá sacarte esa espina y avanzar hacia la dirección que desees.

De perdonar, hazlo desde el corazón, al 100%. Los perdones a medias no sirven. Además, te sugeriría que dejes bien en claro que será solo UNA vez. Que no habrá lugar para engaños a repetición: te mereces todo el respeto del mundo y volver a tolerar algo semejante es la puerta abierta a que se transforme en un hábito de la pareja.

Fuente: Mejora Emocional 

lunes, 17 de febrero de 2014

¿Por qué tengo la pareja que tengo?

Cuando se presentan problemas al interior de la pareja, podemos preguntarnos ¿por qué nos sucede eso?, ¿por qué tiene que ser así?, ¿por qué tenemos esa mala suerte mientras los demás parecen estar tan bien en su relación?. (A veces, cuando nos sentimos en dificultades, agrandamos el problema haciendo comparaciones con los que no lo tienen).

Quiero decirte que tu pareja ha sido atraída hacia ti por muchas razones, que pasan por: el ejemplo que tuviste de la relación de tus padres, por la influencia que recibiste en tu educación, por el concepto que tienes del sexo opuesto y por muchas razones mas, incluida tu misión de vida, tus lecciones pendientes y muchas más.

En resumen, podríamos decir que esa relación ha sido una consecuencia de los niveles de vibración o los niveles de consciencia que tenían cuando se conocieron. Con el tiempo de convivencia estos niveles se van modificando y si no han sido capaces de moverse en armonía, en acompañamiento, apoyo mutuo y en el mismo ritmo y sentido, se puede producir una brecha que puede llegar a sentirse insostenible.
Cuando te encuentras en una situación de distanciamiento con tu pareja, puedes pensar que el otro es el único responsable de lo que está sucediendo. Pero quiero que pienses, si se han encontrado debido a una resonancia común, esa relación debe tener algo importante para ambos. Lo que los ha unido tiene algo que ofrecerles, algo que mostrarles y seguramente mucho por aprender.

Lo ideal es que ambos puedan estar dispuestos a profundizar en las diferencias hasta encontrar el tesoro escondido que existe detrás de esos conflictos. Pero será suficiente con que comiences tú. Puedes preguntarte ¿Qué es eso que me falta ver aquí? ¿Qué es eso que puedo aprender? ¿Qué es aquello que puedo rescatar de mí para superar todo esto?

Detrás de cada problema siempre hay un aprendizaje. Puede tratarse de tu autoestima, de un sentimiento de dependencia, de no saber plantear lo que sientes o necesitas, de no conocer los límites que son aceptables para ti según tus valores. Puede tratarse de muchas cosas.

Cada conflicto en la relación es un peldaño que puedes escalar para luego invitar a tu pareja a subir. Un escalón más arriba te ofrece una atmosfera mas limpia, más armoniosa, más amorosa y de mayor sabiduría.

Si te quedas en la queja no tendrás acceso a este nuevo nivel y te perderás la oportunidad de llevar tu relación a niveles más elevados donde existe mas dicha, más paz y bienestar.

Si abandonas la pregunta de por qué tienes esa pareja, puedes entrar a una nueva dimensión donde puedes preguntarte ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Qué necesito aprender o rescatar de mí?

Entonces te aproximarás a la respuesta correcta, a la solución, a la salida definitiva de eso que te aqueja. Estarás prestando atención a lo que te pides a ti mismo y no a lo que puedas exigir al otro. El reclamo no es exactamente hacia tu pareja, el reclamo es hacia ti.

A veces la vida te presenta situaciones difíciles de superar para ti, en las áreas de salud, económica y/o relaciones. Sabes que estas situaciones las creas tú, pero hasta la fecha no has podido comprender, como es que las estas creando, no encuentras una salida y te gustaría que alguien pudiera ayudarte a ver como salir de allí.

Patricia González.

martes, 11 de febrero de 2014

Parejas de a dos por Merlina Meiler

Las parejas están conformadas por dos integrantes.

Esto significa que ambos gozan de los mismos derechos.

Quien intente convencerte de lo contrario, está intentando manipularte.

Porque tanto tú como tu pareja tienen la libertad de:

. tomar decisiones que atañen al futuro de ambos

. elegir qué hacer y qué no hacer durante el tiempo libre

. acceder a los mismos beneficios y tener las mismas posibilidades en términos económicos (aunque solo uno de los dos aporte efectivamente dinero)

. poder decir y hacer aquello que consideran verdaderamente importante para su desarrollo personal

. expresar sus puntos de vista y acordar lo que consideran que es mejor en lo que respecta a la educación de los hijos

Claro que es lindo que nos sorprendan con detalles como entradas al cine, una cena en algún restaurante bonito, un regalo o incluso reservaciones para las vacaciones.

También es cierto que con el transcurso del tiempo, los roles en la pareja se van asignando y cada uno se ocupa más a menudo o casi siempre de ciertos menesteres (como por ejemplo cocinar, pasear al perro o encargarse del baño de los niños) y los realiza a gusto.

Pero si sientes por algún motivo que tienes menos peso en el vínculo, que haces mucho más que el otro y esto te incomoda, que tus opiniones no valen, que lo que dices o piensas no es tenido en cuenta o incluso es avasallado, entonces estás en una relación des-pareja.

Estás compartiendo tu vida con alguien que intenta imponer su voluntad y no te deja el espacio que necesitas para desarrollarte, para alcanzar la plenitud, para mostrarte tal cual eres; en síntesis, para ser feliz.

Es tu responsabilidad que tu voz se oiga.

Que tus colores verdaderos brillen de par en par, sin permitir que nada ni nadie los opaque.

Hoy puede ser un gran día para que comiences a hacerte valer y para que ocupes el lugar que te corresponde.

miércoles, 15 de enero de 2014

Crisis de pareja: ¿cómo superarlas?

Quién no ha atravesado por una crisis de pareja en algún momento de la relación. No siempre las crisis necesariamente deben terminar en la ruptura de la pareja, sino por el contrario, pueden ser de ayuda para reflotar una relación aprendiendo de los errores en los cuales estamos cayendo y ayudar a darnos cuenta de que a pesar de todo, queremos continuar al lado de la persona que hemos elegido para acompañarnos, sobre todo si continúa existiendo amor, pasión y respeto entre ambos.

Cuando hay hijos de por medio, se hace aún mucho más difícil tomar la decisión de separarse, pero debemos ser absolutamente sinceros con nosotros mismos, y preguntarnos si realmente estando como estamos somos felices y si los conflictos que nos separan pueden o no superarse.

Según los terapeutas, debemos hacernos una serie de preguntas para poder ver las cosas con claridad y saber en lo que debemos trabajar, preguntas tales como: ¿la relación sigue siendo tan importante para ambos?, ¿cuáles son losaspectos positivos y cuáles los negativos de cada miembro de la pareja?, ¿cómo me gustaría que fuera la relación?, ¿qué me gustaría cambiar de la misma?, ¿ me gustaría más vivir solo?, ¿cómo me sentiría si tomo la decisión de separarme?, ¿qué debería cambiar en la pareja para que la relación pueda salvarse? Todas estas son las preguntas básicas que toda pareja que está pasando por una crisis debe hacerse con total franqueza.

Generalmente ocurre que cuando discutimos, vemos todo negro y siempre hay un integrante de la pareja al que le cuesta más trabajo poder dialogar con tranquilidad o expresar sus emociones, es por ello que en esos momentos conviene mantener la calma y no tomar una decisión drástica o decir cosas que pueden lastimar a la otra persona. Si dejamos que la cosa se enfríe y responder a las preguntas antes enumeradas luego de que la tormenta haya pasado, podremos ver las cosas con mayor claridad.

Por último, ten en cuenta los secretos para tener una pareja feliz y las cosas positivas de estar en pareja, dado que pueden servirte de ayuda a la hora de sobrellevar con éxito una relación.

Cada pareja es un mundo, por ello es difícil abordar este tema y las distintas posibles soluciones para salvar la relación, pero básicamente, los puntos mencionados anteriormente son los que debes tener en cuenta para evaluar las ventajas y desventajas de continuar juntos y si es posible superar la crisis de pareja por la que estás atravesando.

Fuente: Mobifriends 

viernes, 27 de diciembre de 2013

¿De quién nos enamoramos?

Siempre me ha intrigado, sobre manera, de quién nos enamoramos. A quién escogemos para amar. Por qué escogemos a ese 'quien'. Qué es aquello que nos enamora de un otro o de una otra. Por qué todos lo sabemos, no siempre se escoge a lo que más conviene (!), no siempre ésta decisión es la más acertada. ¿Pero qué hace que el corazón, o la conciencia, o la pasión, o la mente, decidan que 'fulanito' o 'fulanita' sean los elegidos para amar? Claro, cuando creemos que hemos decidido conscientemente. Porque cuando ni siquiera sabemos por qué escogimos o desde qué motivación se decidió, allí si fue Troya. Pero de todas maneras, escogemos...

En estas nuevas concepciones del amor se repite muchísimo que "nadie es único e insustituible", es decir que todos y todas somos 'reemplazables'. Creemos que ese amor es diferente y especial, pero según parece no deja de ser un espejismo. ¡Se puede reemplazar! O lo reemplaza el tiempo, o lo reemplaza mi cambio interior, o se reemplaza el otro o la otra porque todos evolucionamos. Entonces, ¿de qué nos enamoramos? ¿Existe una identidad, un algo especial en el otro u otra que hace que me prenda de el o ella? La escogencia es por lo que hay afuera o por lo que hay adentro: explico, lo que hay afuera es el o ella. Lo que hay adentro soy yo. Me enamoro de lo que 'yo necesito' y proyecto afuera creyendo que afuera se da (pero mi escogencia es absolutamente egocéntrica, decidida desde mi mundo interior) o me enamoro de algo allá fuera -el o ella- que me impactan y me 'traman'.

El o ella son tan especiales, con identidades tan encantadoras que por ello caigo rendida a sus pies. O son mis necesidades propias, mis ilusiones, mis carencias, las que me llevan a decidir por ese individuo, hombre o mujer. Y como en la época de la Nueva Era estamos, alguna persona no dudó en señalar que en esa escogencia hasta podrían darse 'datos de otras vidas' (cual telenovela mexicana) donde no hubiéramos terminado de amar a nuestro amado o amada en tiempos pasados y viniéramos a esta vida a 'terminar de amarlo'. O si 'nos portamos mal' estamos aquí, en este presente, para reparar la falta. En fin, son los 'aportes' de los tiempos modernos, para ser creídos y aceptados por quien desee. Sin embargo, el interrogante de por qué escogemos a alguien, sigue vigente.

Y muy seguramente, la respuesta a esta pregunta se da desde múltiples facetas. Me enamoro de algo encantador allá afuera, pero también desde mi vacío interior escojo al compañero o compañera. Mezcla de situaciones absolutamente impredecibles que por lo tanto pueden modificarse. Y puede entonces cambiar el amor de mi vida porque yo cambio y porque el o ella cambian. Lo que hoy es, mañana puede no serlo sin que esta circunstancia descalifique lo vivido y lo sentido.

El problema radica cuando a nombre del tiempo, a nombre de lo entregado a la relación, queremos 'exigir' prolongación cuando ya dejó de ser lo que antes fue. Sin embargo, la vigencia de la pregunta continúa: ¿de qué me enamoro? ¡La única respuesta posible y aproximada, para acercarse a la pregunta es magia! El arte de amar a alguien es un acto mágico, donde, de acuerdo al diccionario se da un "encanto o atractivo particular de alguna cosa, que parece fuera de realidad o hace olvidarse de ella". Porque aún cuando suene muy elemental es la única explicación posible que afortunadamente todavía escapa a una respuesta racional.

Gloria H.

viernes, 13 de diciembre de 2013

El Amor con mayúscula

El amor de pareja, parte esencial de la vida misma, una de las formas mas hermosas de expresión de ese sentimiento, En la adolescencia se suena con enamorarse, se fantasea con esas historias que de niños solíamos leer en cuentos de princesas y príncipes, con finales siempre felices, poco a poco el tiempo se encarga de que esta visión tan romántica e ideal se transforme de adultos al tener que afrontar la realidad de lo que significa enamorarse y tener pareja en un contexto realista.

Es una inmensa tarea acoplarse exitosamente, aunque haya compatibilidad, si ni tan siquiera los gemelos idénticos son iguales mas allá del físico, entonces cuanto mas si se trata de personas con diferentes vivencias, costumbres y quizás idiosincrasia, significa un gran reto llevar a buen puerto esa barca, llamada vida en pareja, el combustible que la mueve y la mantiene a flote es la energía mas maravillosa que pueda existir y es sin duda alguna el amor.

El amor, ese que se entrega, que tiene como principal motivación hacer feliz a su pareja en vez de serlo para si mismo, ese que es generoso bondadoso, que se expresa con ternura y devoción, ese que busca alegrar y hacerle llevadero el día a día a ese ser especial que eligió como compañero de ese viaje maravilloso llamado vida, ese tipo de amor es también amor incondicional, y sin duda solo para llenar esas expectativas con esa prerrogativa de incondicionalidad.

Las crisis de pareja que se confrontan con tanta frecuencia hoy por hoy, tienen que analizarse en la mayoría de los casos desde el individualismo rampante, personas que solo se aman a si mismas, viven presas de su ego, personas que disponen y deciden unilateralmente, en abandono total de las necesidades y prioridades de la otra persona, y están inmersos en su exclusivo y propio mundo, quizás por errores de crianza, por machismo, a veces hay quienes buscan una pareja por razones de conveniencia y otras veces se confunde el amor con una mera atracción sexual, sin trascender hacia el el corazón que es donde en verdad habita el amor. En esa dirección se podría explicar probablemente por que esta creciendo patrones de subestimación el maltrato físico y emocional entre las parejas, sabemos que a nivel mundial aumentan las estadísticas alarmantemente la violencia y el maltrato y asesinatos de este tipo es tema habitual en las noticias de televisión y periódicos.

Otro asunto a tomar muy seriamente en cuenta es que muchas personas, especialmente mujeres, se vuelven dependientes emocionales. tienden a solamente verse a si mismas a través de los ojos de su pareja,lo cual se traduce en convertirse en seres inseguros,de autoestima sumamente baja y muy vulnerables con poca fuerza de voluntad y capacidad para darse a valer a respetar a ser considerados de igual a igual, y que solo entienden la felicidad en esa relación de dependencia que se valoran muy poco a si mismos con una expectativa pobre del amor y de si mismos.

Se dice que las mejores parejas suelen ser grandes amigos que son capaces de disfrutar simplemente por estar juntos, que tienen un gratísimo placer en simplemente conversar, en donde la mera presencia del ser amado es motivo de alegría, en donde se disfruta con cosas tan sencillas como dar un paseo por la playa, en ver juntos una puesta de sol, o ir a ver una película o en compartir el desayuno, y ya en un plano mas profundo estar unidos en las buenas y en las malas, apoyarse en situaciones de sufrimientos, en cuidarse y velar el uno por el bienestar del otro. Este es un proyecto que requiere de paciencia, tolerancia, respeto mutuo, admiración y sobre todo, volviendo a lo mismo , regalar grandes dosis de amor incondicional, Amor con mayúscula.

Cada vez que vayas a levantarle la voz a tu pareja, cada vez que te ciegue tu mal temperamento, cada vez que estés en medio de una agria discusión y puedas ofender o humillar , cuenta hasta diez, respira profundo no digas nada, busca calmarte, sosiégate y permite que el silencio calme tu ira, apacigua tu ser interior, pues con las palabras se puede golpear el alma duramente causando un enorme dolor, la convivencia es tarea diaria, a veces retadora, que podría hacerse mas grata si se incorporan gestos de ternura, pequeños detalles que expresen cuan importante es para ti ese ser especial, dar cariño más allá del habitual sexo, y hacer prevalecer el dialogo, la armonía, la concordia y la mutua comprensión, cada cual dando lo mejor de si, entregando el corazón, orientando de esa manera la vida en pareja ,puede ser una estable prospera y feliz, donde prevalezca la paz interior, en un proyecto de vida en común hasta el ultimo día de esta existencia, envejeciendo unidos y haciendo esa etapa de la vida una mas llevadera y bonita intentando lo mas posible , vibrar juntos con energías similares, las mejores energías las que solo pueden nacer a través del Amor incondicional, el Amor con mayúscula.


Por Jossie del Valle

jueves, 5 de diciembre de 2013

El amor nos nubla la vista

Muchas veces he escuchado a las personas hablar acerca de los defectos de su pareja, que por tanto tiempo nunca pudo ver. Y como en otras ocasiones lo he manifestado, las personas no cambian de un día para otro, ni los defectos afloran de un día para otro.

Los defectos siempre están presentes, pero el amor que sentimos en el momento, nos hace obviarlos, o sencillamente, ponemos en una balanza las virtudes y pesan más que los defectos.

Cuando empezamos a ver los defectos, que siempre estuvieron allí, puede ser el comienzo del fin del amor. Puede ser una señal que nos indica que se nos está acabando el amor.

Y es que también he traído a estas páginas con anterioridad, una definición de querer y amar que leí y que comparto plenamente: se quiere a alguien cuando nos gustan esas virtudes, pero se ama a alguien cuando nos gustan esas virtudes y aceptamos sus defectos.

Y no sólo hablamos de amor de pareja. Para cualquier madre, hasta el más convicto de los asesinos es un alma bondadosa. Para un hijo, aún la mujer más deforme y horrible, si es su madre, será por siempre hermosa.

Y eso es lo bello del amor. Nos hace que no veamos las cosas malas…

… hasta que se nos cae la venda de los ojos…

Luis Castellanos
Fuente: Oasis


sábado, 12 de octubre de 2013

Ama al hombre que te ame

Ama al hombre que te llame "bonita" en lugar de "sexy".
Al que te llame aun cuando le colgaste el teléfono.
Al que se quede despierto sólo para verte dormir.
Al que bese tu frente.
Al que quiera enseñarte al mundo cuando estés desarreglada.
Al que no le importe si engordaste o adelgazaste con el transcurrir de los años.
Al que te diga "que quieres comer hoy, que yo cocino".
Al que tome tu mano frente a sus amigos….
Espera al que te diga constantemente cuánto le importas y lo afortunado que es por tenerte.
Y que cuando te presente a sus amigos diga: "Es ella..."
Ámalo pues él te ama y difícilmente dejaría de hacerlo

Fuente: EPYA


jueves, 22 de agosto de 2013

Libro recomendado: Amar lo que es por Merlina Meiler

El libro “Amar lo que es”, de Katie Byron con Stephen Mitchell (Editorial Urano), permite profundizar en relaciones y en puntos álgidos de nuestra vida. Además, nos ayuda a cuestionar nuestras creencias y nuestras suposiciones. A continuación, algunos párrafos:

Lo que es, es
Únicamente sufrimos cuando creemos un pensamiento que no está de acuerdo con lo que es. Cuando la mente está perfectamente clara, lo que es, es lo que queremos. Querer que la realidad sea diferente de lo que es, es igual que intentar enseñar a ladrar a un gato. Puedes intentarlo una y otra vez y al final, el gato te mirará y volverá a decir: «Miau». Desear que la realidad sea diferente de lo que es, es desesperante.

Y aun así, si prestas atención, advertirás que tienes pensamientos de este tipo docenas de veces al día: «La gente debería ser más amable», «Los niños deberían portarse bien», «Mi mujer (o mi marido) debería estar de acuerdo conmigo», «Yo debería estar más delgada (o ser más guapa o tener más éxito)». Estos pensamientos son formas de querer que la realidad sea diferente de lo que es. Si te parece que esto suena deprimente, estás en lo cierto. Todo el estrés que sentimos se origina en nuestras discusiones con lo que es.

Ocúpate de tus propios asuntos
Sólo puedo encontrar tres tipos de asuntos en el universo: los míos, los tuyos y los de Dios. (Para mí, la palabra Dios significa «realidad». La realidad es Dios porque rige. Todo lo que escapa a mi control, al tuyo y al de cualquier otra persona es lo que yo denomino «los asuntos de Dios».)
Buena parte de nuestro estrés proviene de vivir mentalmente fuera de nuestros propios asuntos. Cuando pienso: «Necesitas encontrar un trabajo, quiero que seas feliz, deberías ser puntual, necesitas cuidar mejor de ti mismo», me estoy inmiscuyendo en tus asuntos.
Si tú estás viviendo tu vida y yo estoy viviendo mentalmente tu vida, ¿quién está aquí viviendo la mía? Los dos estamos allá. Ocuparme mentalmente de tus asuntos me impide estar presente en los míos. Me separo de mí misma y me pregunto por qué razón mi vida no funciona.
Pensar que yo sé lo que es mejor para los demás es estar fuera de mis asuntos.
Incluso en nombre del amor, es pura arrogancia y el resultado es la tensión, la ansiedad y el miedo. ¿Sé lo que es adecuado para mí? Ese es mi único asunto. Permíteme trabajar en eso antes de tratar de resolver tus problemas por ti.

Encuéntrate con tus pensamientos con comprensión
Un pensamiento es inofensivo a menos que lo creamos. No son nuestros pensamientos, sino nuestro apego a ellos, lo que origina nuestro sufrimiento.
Apegarse a un pensamiento significa creer que es verdad sin indagar en él. Una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados a menudo durante años.
Los pensamientos son como la brisa o las hojas de los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen así, y mediante la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Discutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que has recibido un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te cause risa. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Este es el poder de amar lo que es.

Poner la mente en papel
Durante miles de años nos han enseñado a no juzgar; pero, seamos sinceros, de todos modos lo hacemos todo el tiempo. La verdad es que todos tenemos juicios ocupando nuestras cabezas. Por fin tenemos permiso para expresar esos juicios y hasta «gritarlos» en el papel. Tal vez descubramos que es posible encontrarse incluso con los pensamientos más desagradables con un amor incondicional.
Te animo a que escribas sobre alguien a quien no hayas perdonado totalmente.
Este es el lugar más eficaz por dónde empezar. Aun cuando hayas perdonado a esa persona en un 99 por ciento, no serás libre hasta que tu perdón sea completo. Ese 1 por ciento que no has perdonado es precisamente el lugar en el que te has atascado con el resto de tus relaciones (incluida la relación contigo mismo).
Si empiezas por dirigir el dedo acusador hacia fuera, entonces el centro de atención no recaerá sobre ti. Sencillamente te podrás expresar sin censurarte.

La autora propone cuatro preguntas para una indagación profunda sobre algún pensamiento que tengas:

1. ¿Es verdad?
2. ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza?
3. ¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees en ese pensamiento?
4. ¿Quién serías sin el pensamiento?

Luego, invierte las preguntas.



martes, 30 de julio de 2013

Comparando con tu ex por Merlina Meiler

Estás comenzando una nueva relación e, indefectiblemente, aparece la imagen de alguien de tu pasado.

O estás ya en un vínculo estable, pero no puedes evitar pensar en un (o una) ex y compararlo con quien, en la actualidad, comparte tu panorama sentimental.

Déjame decirte, sin titubeos, que este comportamiento es un puente directo al fracaso de tu unión existente.

En caso de no estar conformes con ciertas particularidades de nuestro compañero, tenemos la tendencia a mirar hacia atrás, hasta encontrar lo que consideramos el mismo (o similar) asunto pero manejado de otra manera. Perdemos tiempo y energía en discurrir sobre quién halló mejores soluciones a problemas o solía desenvolverse mejor en tal o cual situación, en vez de apreciar las cualidades y aprender a vivir con los defectos de nuestra pareja.

Tal vez la comparación se te figura siempre con respecto a la misma persona y, en este caso, sería útil que te preguntes si has cerrado el capítulo con ese ser o si aún quedan temas pendientes para resolver. Tal vez una conversación cara a cara o -si no es posible o no lo deseas de este modo- la decisión de cerrar ese capítulo y de abrirte al nuevo realmente, al ciento por ciento, sean suficientes para poner las cosas en su lugar, centrarte en tu eje y apartarte de discurrimientos estériles que solo ensombrecen aquello a lo que estás apostando y puede tener un muy buen futuro.

Comparar tu actualidad con tu pasado implica que estás viviendo tu presente a medias, ya que mirar constantemente hacia otro lado no te permite disfrutar de lo que tienes ni arbitrar los medios ni los esfuerzos necesarios para mejorar tu realidad. Parece simplista refugiarse en lo que no existe o en una ilusión (no es lo mismo convivir con alguien y “remarla” que recuerdos sesgados y distantes, teñidos de irrealidad), pero lo cierto es que implica una apuesta a retroceder y a no hallar la paz y la seguridad en tu presente que resultan necesario para alcanzar estabilidad y plenitud emocional.

Tampoco aconsejo que hables en detalle de tu ex con tu pareja actual, ya que ¡a nadie le agrada que lo comparen o que le exijan actitudes o comportamientos similares a los que tenía o dejaba de tener otro individuo! Además, puede predisponer mal a lo que, de otro modo, florecería.

¿Tiendes a comparar a tu compañer@ actual con tu ex?

domingo, 14 de julio de 2013

Apostar al amor, ¿siempre vale la pena? por Merlina Meiler

Lógicamente, la primera respuesta que nos surge es: ¡SÍ, POR SUPUESTO QUE VALE LA PENA!

Y estoy de acuerdo contigo. Pero mientras decides cuál es el próximo paso a seguir, te propongo que tengas en cuenta algunos puntos:

Que el interés sea de los dos
Muchas veces arremetemos solos, intentando atraer a esa persona que hemos conocido y con la que querríamos tener una relación más profunda. Pero presta mucha atención a los indicios que el otro te va dando, para saber cómo proceder y si vale la pena seguir con el intento de acercarnos o si es mejor dar vuelta esa hoja: tanto el interés como el desinterés dan señales claras.

Que dejes atrás tus mochilas
Si eres adulto, te han sucedido cosas. Has sufrido desengaños. Has sufrido por amor.
Comenzar una relación comparando a esta persona con alguna del pasado, desconfiando por lo que te hicieron o no dándole una oportunidad completa para ir conociendo cómo es, sin duda alguna es una plataforma directa al fracaso.

Que tu apuesta al amor no sea sinónimo de desesperación por escaparle a la soledad
Hay seres que por miedo a la soledad aceptan “cualquier cosa”. Entre alguien dañino, que no te respeta o que tiene reacciones desagradables/violentas y estar solo en tu casa mirando una película o con tu familia/amigos, la elección me parece bastante obvia (¡espero que concuerdes para evitar males futuros!).

Que no solo estés correspondiendo
Hay seres que no saben decir que no. Y esto incluye un posible compañero sentimental. Como “te buscan y hace mucho que estás solo”, “qué mejor que estar acompañado” y otros pensamientos de este tenor – que te predisponen a no elegir y a aceptar lo primero que se presenta-, crees que la mejor (o la única) opción es decir que sí y seguir adelante, pase lo que pase. Tienes el derecho a elegir y a preferir esperar si quien intenta acercarse a ti no es como lo deseas o no comparte tus valores más importantes.

Que no estés mejor solo que acompañado
Quien está al lado tuyo tiene que contribuir a mejorar tu calidad de vida, tu paz interior, tu salud, tu bienestar; apoyarte, ser compañero y dejar que alcances todo tu esplendor en el ámbito que lo decidas. Si sientes lo contrario (que te cercenan, te limitan, te hacen doler, no te dan tu lugar, etc.), apostar al amor propio y a tu equilibrio interno debería ser más fuerte que cualquier otra opción.

Que no vayas en contra de tus instintos y de tus intuiciones
En los primeros tiempos, solemos pasar por alto detalles importantísimos que nos van dando la pauta de cómo es quien intenta seducirnos. Por lo general, si estás alerta puedes llegar a percibir ciertas muestras de cómo sería la relación a futuro.


Por ejemplo: ese ser (hombre o mujer), ¿tiene reacciones intempestivas, te ha faltado el respeto ya varias veces –aunque te haya pedido perdón-, tiene historial de infidelidad, te ha mentido recientemente, intenta separarte de tus seres queridos, es excesivamente celoso, te hace escenas por nimiedades? Pues bien, con el correr del tiempo estos hechos y estas reacciones se potenciarán y, a menudo, tienden a volverse intolerables.


Si tu intuición te dice que hay algo raro en este individuo o alguna de sus actitudes no te cierra, yo le prestaría la mayor atención posible, preguntaría al entorno, indagaría, abriría aún más los ojos.

Es que al fin y al cabo, nosotros somos quienes tenemos la llave de nuestra felicidad.

¿Consideras que siempre vale la pena apostar al amor?


miércoles, 5 de junio de 2013

¿Qué es enamorarse?

Para amar hay que aceptar al otro tal cual es, con “defectos y virtudes”. Así como las coincidencias con tu pareja son grandiosas, las diferencias hacen crecer, aprender y respetar.

1. ¿Qué es enamorarse?
Enamorarse. El enamoramiento correspondido hace que nos sintamos felices.
Enamorarse es un estado emocional de alegría y felicidad que sentimos
cuando nos encontramos fuertemente atraídos por otra persona,
a la que idealizamos y le atribuimos toda una serie de cualidades
que en la mayoría de los casos magnificamos.
En cada persona el enamoramiento surge por causas diferentes
y específicas. Vemos en esa persona a un ser encantador
que nos cautiva por una serie de cualidades que nos gustan
y nos atraen, su manera de ser, comportarse, moverse, belleza,
inteligencia, etc. Incluso a veces no encontramos una causa objetiva
y concreta que justifique los sentimientos que experimentamos.
Cuando la persona enamorada es correspondida, siente un deseo irresistible
de estar con la otra persona, de conocerla y de ahondar en su vida.
Pero cuando esto no es así y el enamorado no es correspondido,
experimenta un sentimiento de tristeza y frustración que tendrá
que ir superando para salir de este estado.

2. Del enamoramiento al amor
El enamorado piensa que ese amor es el definitivo, único e irrepetible
y que va a perdurar siempre. Sin embargo, es tan sólo el comienzo
de un proceso que puede o no acabar en verdadero amor, y que dependerá
en gran medida del conocimiento y el trato que vaya teniendo
de la otra persona, conocer sus gustos, preferencias, objetivos etc.
Este proceso consiste en la maduración de ese amor inicial
para convertirlo en una amor sólido donde se cimiente una relación
duradera y de entrega, dando paso en muchas ocasiones a un proyecto
de vida en común o de familia.

3. Falsos enamoramientos
Con frecuencia, algunas personas confundimos el estar enamorado
con otras formas de amor o de sentimientos. Debemos tratar de
identificarlas y de diferenciarlas del verdadero enamoramiento.
Algunas de ellas son:
Cuando la persona se enamora solamente si hay un obstáculo que impide
llevar a cabo una relación, pudiendo ser este obstáculo el propio
rechazo de la persona a quien quiere conquistar, o bien la existencia
de un rival, o cuando está casada, etc. En tal caso, cuando el obstáculo
desaparece y consigue su objetivo, el amor también desaparece.
Cuando una persona se siente atraída por otra como consecuencia
de lo que tiene o representa: riqueza, poder, clase social, etc.
Es lo que llamamos el amor por interés. Personas que consiguen
sus metas a través de otros y se valoran en función
de los méritos del otro.
Personas inseguras que engañan a la persona amada para seducirla,
con cualidades que no tienen u ocultando defectos. Son personas
que conocen muy bien sus limitaciones y que saben como ocultarlas
y evitar que el otro las perciba pero, tarde o temprano salen a la luz
y es cuando empiezan las decepciones y el otro se siente engañado/a.
Tras una decepción amorosa, hay personas que quieren volver
a enamorarse para olvidar el amor que le está haciendo sufrir,
mantienen una relación con otra persona con la que se sienten
cómodos pero no enamorados, pasado cierto tiempo esta relación fracasa.
El caso de esas personas, sobre todo adolescentes, que creen estar
enamoradas de sus ídolos, sienten admiración por lo que hacen
o por como son físicamente, y lo confunden con el amor.

4. Cómo mantener el amor
Al comienzo de toda relación es bueno conocer las inquietudes,
hobbies y actividades que a cada uno le gusta hacer e intentar
respetarlas y, en la medida de lo posible, hacerlas juntos pero,
sin forzar situaciones.
No debemos olvidar que también es bueno hacer cosas individualmente
y que es un error pensar que las parejas que pasan más tiempo juntas
funcionan mejor.
En definitiva, se trata de no perder las ilusiones que siempre
habéis tenido ya que, en la medida en que uno está bien consigo mismo
lo va a estar para aportar lo mejor de sí a la relación.
Transcurrido un cierto tiempo, se pasa de la euforia del comienzo
a la tranquilidad de la vida cotidiana, después de varios años
de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas
que no han puesto los medios para evitarlo y esto junto con la rutina
puede conducir al final de la relación.
Para que esto no ocurra y mantengamos la ilusión y entusiasmo,
es preciso cuidar día a día nuestra vida en común.
¿Cómo? A través de los pequeños detalles y de la comunicación,
intentando cada día un acercamiento mayor, demostrándole además
a nuestra pareja que la queremos y haciendo que se sienta feliz
a nuestro lado.

Jorge Bucay



jueves, 30 de mayo de 2013

La vida entera cabe en el amor

¡Con cuánta facilidad y ligereza la mujer de hoy decide una separación, un rompimiento, un derrumbe del hogar donde formaba los hijos y cumplía su misión!

Ya no es el alma de la casa, sino alma del trabajo. Ya no es poder de unión y fuerza, sino disgregación de todos los que viven a su sombra. Ya no es la esposa y la madre fiel a un deber y a un ideal, sino la mujer todavía joven, preparada, sociable y libre que vive de aparencial, relaciones y dinero.

El hombre es más sencillo que la mujer, es más simple, más claro, más abierto. Es de una sola pieza. La mujer anda mejor por los vericuetos, es más enigmática, más sensible, más intuitiva, ¡y conoce mejor las profundidades del amor!

La mujer sabe que el hombre no es vulnerable, sino más bien manejable, dúctil, moldeable. Sólo necesita la chispa de su sonrisa, la mirada de sus ojos, los besos de sus labios y el arte de su mimosa coquetería para derribarlo.

Poca cosa necesita, mujer, para hacerse cómplice de tu debilidad y meter su grandeza en tu pequeñez. Se reduce en tus brazos a cualquier gusto, a cualquier capricho y a cualquier deseo.

¿No te da eso una gran responsabilidad?

No hay hombre invulnerable. No hay hombres hechos de piedra, ni con pies de plomo, ni con espada de doble filo. Detrás de su corazón está el águila, la estrella, la corriente y la luz.

Ese hombre que es espada de la vida, se rinde ante la paloma de la paz. Ese hombre de fuego, acaba en ala. Esa voz de mando acaba en ruego. Ese corazón de roca acaba en manantial. Y esa coraza que lleva por encima, ¡se le cae ante el amor!

Esos poderes, ¿no son una responsabilidad? Ese hombre tan circunspecto es manso y dúctil como un niño, sólo necesita unas manos de artista y un corazón de fuego.

Ese hombre, mujer, no apaga su sed más que en tu fuente, no anclas sus naves más que en tu puerto, no canta a sus anchas más que en tu nido y no conoce de lunas y de estrellas más que en tu cielo.

Pero la mujer, hoy, no quiere luchar. No pule sus armas, no se para frente a su problema dispuesta a resolverlo. Más bien lo barre de un plumazo y elude su responsabilidad.

El amor es la alegría de tu sufrimiento, la esencia de tu batalla, el impulso de tu sueño ¡y también puede ser la espina que te marque para siempre!

El amor cambia los sentimientos, la expresión, el carácter, las ofensas, la visión de la vida, ¡todo!
Pero es indudable que sus penas enseñan, salvan y nos redimen.
El amor traspasa la vida, te la pule, te la configura y te deja un matiz inconfundible.

Es como el dueño que te domina y el pordiosero que te pide. Como el jinete de rienda firme y el pajarito que come de tu mano. Como hecho de bronce y de acero para encarar la vida, y de algodón, de niño, para pedirle un beso a su paloma.

Parece hecho de fuerza… y se derrite ante una súplica. Parece roca inquebrantable y se desmorona ante la ternura de una mujer. Parece inconmovible y se derrite, se ablanda, cuando te lo apropias y te lo llevas a volar contigo.

El hombre es el cielo, pero la mujer es la nube…y el cielo cambia cuando la nube quiere. Ella lo enrojece, lo aclara, lo enturbia, lo hace cristal, celajes, arco iris, trueno, luz.

A veces encontramos una concha y, al abrirla, no hay más que un poco de sal, que nunca pudo hacerse perla. A veces encontramos semillas que nunca pudieron hacerse rosas. Y amores en el mismo nido, muertos de sed, sin saber beber; muertos de frío, sin saber calentarse; entumecidos de silencio, sin dejar entrar la luz a sus vidas.

Si las alas están vivas, no todo se ha muerto. Si la Ceiba está en pie, no todo se ha derrumbado. Si el amor está en la raíz, no todo está perdido.
Pero ya la mujer, ganando campo en otros terrenos, está perdiendo eficacia en el amor, soltando los amarres ¡y dejándose derribar!

Ya la mujer está perdiendo conciencia de sus valores. Ya le está quitando adornos femeninos al amor. Ya se metió en el vocerío, en la mediocridad, en la inmodestia ¡y enfundó el sable ante el empuje de la modernidad!

Porque la mujer es el hogar. De ella depende en su mayor parte hacerlo una fortaleza o un derrumbe, un resguardo o una vela al viento, un tronco o una inestabilidad.

El amor es lo que asocia, engrampa, encuadra, se trenza ¡y te hace ser! El amor es una copa donde se conoce a otro y te conoces a ti misma.
El amor es eso que enciende los claveles, humedece los lirios y abrillanta las rosas.
El amor que se llena de cicatrices, no es amor.
Amor siempre sobre la duda, no es amor.
Amor lleno de resentimientos, no es amor.
Amor que se planta y vive, pero sin ramajes, sin pájaros, ni flores, ni pajas, ni nido, no es amor.
Amor es algo pleno, limpio. Es una copa que debe llenarse con atributos de mujer. En ella todo se concentra y todo cabe.

Mientras tengamos amor, tendremos artistas, tendremos magia, tendremos parejas y tendremos milagros.
Esa felicidad tan perseguida, tan inacabable y tan ansiada, cabe en un beso.
Esa ilusión tan águila, tan viajera, tan voladora y tan impalpable, cabe en un sueño.
Esa esperanza tan larga, tan remota tan ancha, tan verde, cabe en un suspiro.
Y esa vida con su cantidad de facetas, de aristas, de afluentes, de luces y de sombras, ¡cabe en el amor!

Zenaida Bacardí de Argamasilla
De su libro: “Con las Alas Abiertas”


jueves, 23 de mayo de 2013

Parejas desparejas por Merlina Meiler

Como su nombre lo indica, una “pareja” significa dos individuos que están a la par. “Que tienen alguna correlación o semejanza”, según indica el Diccionario de la Real Academia Española.
Pero muchas veces me preguntan si funcionan las parejas desparejas.
En estos casos, la duda que siempre le planteo a la persona que me está consultando es: ¿a qué te refieres con “pareja despareja”?
Yo lo separaría en dos puntos muy diferentes: lo objetivo (yo lo considero secundario) y lo subjetivo (que es aquello que realmente tiene peso).
LO OBJETIVO
Hay quienes comentan que están en un vínculo sentimental con alguien con quien los separa una gran diferencia de edad. Esto es, obviamente, una circunstancia externa, que no tiene por qué tener incidencia alguna en cómo se llevan o cómo se sienten los dos miembros de la relación.
Lo mismo sucede, por ejemplo, en el caso de que uno de los dos integrantes gane más que el otro,  tenga un nivel superior de estudios formales o sea más atractivo, inteligente, alto, adinerado o cualquier otra característica tangible que sea palpable fácilmente.
Personalmente, no considero que estas parejas sean “desparejas”, más que las diferencias obvias visibles: se puede mantener un vínculo profundo, contenedor y feliz con quien nos enamoremos, más allá de las disparidades lógicas que siempre habrá (y que pueden enriquecer de distintos modos a la relación).
LO SUBJETIVO
Algo completamente distinto es sentirse en una pareja despareja.
Esta sensación a veces tiene que ver con lo objetivo (por ejemplo, estar al lado de alguien que gana mucho más que nosotros y que nos hace sentir desvalorizados o intenta usar esa superioridad económica para manipularnos), pero en otras ocasiones, no está relacionado con ello.
Por lo general, se trata de conflictos nuestros no resueltos y la mayoría tienen que ver con nuestra autoestima. Ya que una cosa es estar al lado de una persona guapísima y otra sentirse feo, o tener una relación con alguien con título universitario o de postgrado y, al no estar a la par, sentirnos menos inteligentes o valorados.
Si el ser que tienes a tu lado aprovecha cierta diferencia para ejercer autoridad o hacerte sentir desvalorizado, está manipulándote para tener control sobre ti, pero eres tú quien lo permite.
Si tu familia, tu entorno o “la sociedad” miran con malos ojos que estés con alguien que parece no ser afín a tu persona, por la diferencia de edad/dinero/raza, por la elección sexual o por la razón que fuera, nuevamente, eres tú el terreno fértil para que los demás impongan sus puntos de vista, mientras los tuyos pierden intensidad. La buena autoestima y la toma de decisiones firmes ayudan a que pongas al resto en su lugar y que te adueñes del tuyo.
¿Crees que estás en una pareja despareja? ¿Por qué motivo?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Siempre habrá nuevas personas

Siempre que termina una relación amorosa nos suelen abordar pensamientos catastróficos como: “nunca voy a encontrar pareja, no soy lo suficiente interesante como para gustarle a alguien, soy feo/a…” y todos los pensamientos negativos sobre lo que valemos; nos vemos discapacitados y pensamos que ya nunca vamos a ser felices “¿quién me va a querer?” pensamos. Y nos ahogamos en pensamientos negativos atormentándonos, a veces por mucho tiempo.

Entonces la vida siempre nos pone delante nuevas personas e historias que, si queremos, podemos vivir. Yo pienso que no hay nada peor que pensar que tal persona “es el amor de mi vida y sin él / ella no sería feliz”.

Esa romántica idea que tenemos de que encontraremos una persona y que solamente esa persona nos hará feliz, es tan frecuente como falsa.

Y justamente, si algo bueno tiene la vida es que nos podemos volver a enamorar, aunque hayamos salido “destrozados” de la anterior relación, eso nos dolerá un tiempo pero si le ponemos ganas seguro que encontramos a otra persona que nos llenará nuevamente y con la que podremos tener una relación. El único secreto es concedérselo.


Pero eso no quiere decir que hay que salir inmediatamente a buscar una nueva pareja, sino que lo primero que hay que hacer es darse tiempo para uno mismo y convencerse de que no hay nadie insustituible porque siempre hay personas que merecen la pena.

Aumentar la pérdida, irremediablemente lleva a sentirse peor. Se puede vivir perfectamente sin el otro. Hay que ser realistas, nadie muere por nadie, afortunadamente. El amor duele, sí, pero no por ello hay que hacer un drama; y lo mismo que con todos los sufrimientos que tenemos que pasar en la vida,hemos de aprender. Creo que es mejor pensar: “¿por qué seguir con alguien que no me quiere?”

Endereza tus esfuerzos. La realidad no es que seas menos guapo o inteligente, la realidad es que esa persona no te quiere bastante o por lo menos no lo suficiente como a tí te gustaría que te quisieran. Así que déjale ir y prepárate para seguir adelante y estar atento a lo que la vida nos pone delante. Porque cada día nos pone nuevas personas y situaciones. Deja de quejarte y castigarte con ideas disparatadas. Piensa que siempre habrá una persona que te llene, te guste y de la que te enamorarás. Pero para eso tienes que darte permiso a tí mismo.

“Hay personas que llegan a ti y mejoran tu vida. También hay otras que cuando se van la mejoran aún más“.

Vanessa Arjona